Vampiros en Timun Mas

Confesiones de un vampiro – Cazadores nocturnos – El encuentro – Niebla amarilla

Ya he comentado en reiteradas ocasiones(como en “Terror amigo” y “Películas de vampiros”) que me sumergí en eso del terror desde mi más tierna infancia y me quedé fascinado con los vampiros, de la mano de El pequeño vampiro; los libros de Círculo de lectores y luego de la serie de tv. A mí de la peli no me habléis.

Los cementerios con sus silencios y su olor a tierra húmeda, la noche, la eterna juventud, el no tener que ganarse la vida por no poder morir… ¿Y cuál era el precio?, ¿no poder ser tocado por la luz del sol?, ¿no tener hijos?, ¿morderle el cuello a jóvenes doncellas?…

Tal era mi pasión que aprovechando que estaba en el último curso en el que aún teníamos “pretecnología”(manualidades), moldeé un pequeño cementerio con barro(una tumba y tres lápidas cercadas por un muro) sobre una plancha de madera, al que le puse hierba de esas de los belenes y alguna ramita.

Era un pelín cutre pero era un ejercicio libre y no solían suspender a nadie, creo que me pusieron un notable por miedo. Sea como fuere, terminó sobre mi mesilla de noche durante muchos años, convirtiéndose en mi pequeño rincón.

Llegado a la adolescencia, leía algunas novelas, como Drácula pero fueron las historias de Timun Mas las que me encandilaron. Ya en “Portales a otros mundos” indiqué que enseguida conocí la editorial por sus novelas de fantasía y épica, por lo que no dudé en darle una oportunidad, un poco “a ciegas”.

No había internet donde leer qué opinaba la gente sobre aquel libro que tenía en mis manos, “Confesiones de un vampiro”, de Anne Rice, y su portada era, cuanto menos, mejorable; una cara de un vampiro inidentificable, hecha a base de puntitos negros y con dos puntos amarillos como ojos… Pero no sé, me gustaba el formato y era la única historia de vampiros en la estantería de la librería.

En aquel momento no me imaginé que aquello era el inicio de un periodo en el que durante un par de años, iba a introducirme en la psique vampírica y a entender lo que significaba vivir para siempre. En soledad.

Casi todas las películas de vampiros que veía me gustaban(mi listado de: “10+14 películas de vampiros“) pero en hora y media(¡qué tiempos!) tampoco es que pudieran profundizar mucho y yo tenía muchas inquietudes, quería saber cómo sería realmente ser un vampiro.

Y allí estaba yo, en mi cama, de noche, con Confesiones de un vampiro en mis manos, sin dejar de mirar de reojo la ventana, como cuando leía El Pequeño vampiro. Podía leer cualquier cosa en cualquier momento del día, pero el terror solo podía leerlo de noche. Me pasaba lo mismo con las películas. Ahí, viviendo al límite.

La historia va(por si alguien no lo sabe), de un joven periodista que se cita con un extraño personaje que asegura ser un vampiro y desea dejar constancia de su existencia y su historia. Louis, que así se llama el vampiro, narra entonces toda su existencia, desde que era un joven burgués a finales del siglo XVIII y se convirtió en vampiro hasta el momento de la entrevista.

El planteamiento me encantó ya que me sentí identificado, aquello era lo que buscaba, entrevistar a un vampiro y que me contara con detalles todo lo que conllevaba ese tipo de existencia.

Desangrarte y beber sangre de un vampiro para convertirte, sentir como se pudren tus órganos internos, perder el gusto y que toda la comida te sepa a ceniza, vomitarla si se te ocurría ingerirla, abrasarte con el Sol…

Elegir a quién matar para alimentarte y tener que mudarte lejos cada cierto tiempo y no volver, cambiando de nombre y de biografía.

Al ser asexuados, la amistad y el amor entre vampiros se entremezclan en muchos casos, creando vínculos que se perpetúan con el paso de largas décadas…

Pero el tiempo los vuelve a todos muy listos, muy rápidos, muy fuertes.

Encontré la misma melancolía, romanticismo y existencialismo que en Drácula, solo que algo más mundano, menos solemne. Detallando todos los aspectos de la vida(o muerte) vampira, incluidos los escatológicos y los problemas psicológicos que muchos padecen temporal o permanentemente.

Cazadores nocturnos fue el siguiente título que leí, de Barbara Hambly. Aquí, a comienzos del siglo XX, el vampiro más viejo de Londres, coacciona a un profesor universitario sumamente inteligente y exespía, para que investigue(a luz del día) quién está asesinando vampiros por doquier.

A James Asher, el profesor, no le queda otra que prestar sus servicios pero ira planeando en secreto con su mujer cómo acabar ellos con los vampiros, viendo al asesino que persiguen como un potencial aliado.

La verdad es que me resultó mucho más entretenida y amena que Confesiones de un vampiro. Más acción y menos existencialismo.

Leí las otras dos partes de Confesiones de un vampiro pero no recuerdo en qué orden con respecto al resto de novelas que voy a comentar ahora.

Sherlock Holmes y Drácula, El encuentro de Fred Saberhagen fue lo siguiente que cayó en mis manos. Era la continuación de La voz de Drácula, que no me había leído. Pero en aquel momento no me importó.

Me llamó mucho la atención ese crossover  ya que ambos eran personajes que me gustaban demasiado. Además, por lo que decía el resumen, no parecía tener importancia el haber leído o no el anterior, o al menos así lo entendí yo.

Sherlock Holmes anda en Londres preocupado por dos casos; uno es sobre un asesino que deja desangradas a sus víctimas y otro es sobre unos conspiradores que pretenden soltar miles de ratas infectadas con la peste por las calles.

El tema es que se encuentra con Drácula que resulta no ser el asesino y deciden ayudarse mutuamente ya que el vampiro comparte los mismos intereses. Drácula considera a Holmes un mortal excepcional y la realidad es que sus poderes sobrenaturales no han sido suficientes para dar con el asesino.

Esta novela me resultó igual de entretenida y dinámica que Cazadores nocturnos, quizás más ya que al tratarse de personajes sobradamente conocidos, los tenia perfectamente enfocados desde el principio.

Aún no me he leído La voz de Drácula. En aquel entonces no se qué pasó, que se agotó o algo y no tuve manera de hacerme con ella.

El último libro de vampiros de Timun Mas que me leí en este oscuro periodo de mi vida fue Niebla amarilla, de Les Daniels. También el que más me desconcertó, empezando por su sobrecubierta de color naranja, a diferencia de las de las anteriores novelas, que eran todas negras.

El resumen se parecía un poco a Drácula(para variar), una joven con una experiencia cercana a la muerte empieza a ser seducida por el mundo sobrenatural y sobre un peculiar espiritista, para calvario de su prometido, que tiene que recorrer las oscuras, frías, húmedas y neblinosas calles londinenses cuando un vampiro viejo y malvado secuestra a la chica. Un vampiro español que se llama Sebastián.

Muchos pasajes de la novela me resultaron inquietantes ya que se explican diversos estados de conciencia y control mental con descripciones sumamente detalladas, con lo que te podías poner perfectamente en la piel(o cabeza) de los personajes.

Evidentemente, igual que antes de esto libros, ya había leído otros de vampiros, después de estos, también pero estos seis me resultaron muy conjuntados y supusieron mi asentamiento en el mundo vampírico.

Hace unas semanas, encontré de segunda mano La voz de Drácula… ¡Por 4€!. Es que ni me lo pensé. Ahí la tengo, esperando… Me da cosa porque sé que en cuanto me la lea, volveré a leerme Sherlock Holmes y Drácula y ya, todas las demás.

Ahora que vivo solo, prefiero esperar a ponerle reja a la ventana de mi dormitorio. Desde la calle no se llega pero alguien que pueda volar, es otra historia.

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Naci, creci y ahora estoy aqui.

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  • Jacobo Ríos

    Anne Rice al principio aún la aguanté, pero sus novelas fueron cada vez a más religiosas, de hecho dejó de ser atea, se reconcilio con la cristiandad y empezó a escribir novelas de Jesucristo… De hecho de las últimas que sacó de crónicas Memnoch El Diablo, es de lo peor que me he leído de este género.

    Te voy a recomendar un cómic y un autor a medio camino entre el Gore, la pornografía y el Terror.
    Raulo Cáceres, granadino, sus ilustraciones son una pasada y las historias de lo más rocambolescas que puedas imaginar. En especial te diría que busques su novela gráfica de Elizabeth Bathory, da un repaso a todo tipo de criaturas de la mitología sobrenatural, centrándose en los de la península ibérica especialmente, con grandes personajes como un vampiro que se come la luna. Me flipó de principio a fin.

    • Si, Rice es algo especial. A mi al principio me gusto mucho, por ser algo distinta pero si que es verdad que se ha ido volviendo un poco “pesada” con algunas cosas pero bueno.

      Me suena el comic que dices, el personaje de Bathory por supuesto, que era una condesa o noseque que se comia a las doncellas o se bañaba en su sandre.