Soy Monarquico

Excalibur – 300El retorno de ReyKings

BlogOut.es_017w2 La gente se pone a hablar de la República como la panacea a todos nuestros males. Como si por cambiar de sistema gobierno fuésemos a dejar de ser gilipollas. Hablan de políticos y de sistemas vigentes como si no tuvieran nada que ver con ellos… A ver cuando nos enteramos que tanto hijo de puta sí nos representa.

Y es que somos tan mezquinos que no somos capaces de reconocer que todos actuaríamos igual. Que a todos nos mueve el interés propio y que a la menor oportunidad, movemos los hilos que hagan falta para ayudar a nuestros familiares y amigos. Y cuanta más pasta ganemos haciendo menos, mejor.

Ahora bien, si preguntas por ahí, todo el mundo es honradísimo y mega-trabajador. Desde Rajoy a cualquier concejal de pueblo. Desde el mayor de los empresarios al que tiene un quiosco. Desde los líderes sindicales a… ¡Soy inocente, señoría!.

Eso es así y mientras lo que se pretenda instaurar no sea la República de Platón en la que tengamos la posibilidad de rotar en puestos funcionales del Estado y que los que finalmente sean gobernantes no tengan propiedades materiales ni inmateriales(como la familia), que no me venga nadie a arreglar el mundo.

Para mí, la gente que aún habla de comunismo está tan anclada en el pasado como los que añoran el Régimen. Son dos caras de la misma moneda, dos enemigos acérrimos que se disputan el alma de la humanidad y señores, cada humano tiene la suya. No se alcen tan rápido decidiendo que es lo mejor para mi. Ni unos ni otros.

Mientras sigamos con esa lucha, no evolucionaremos porque esa lucha nunca acaba. Ningún bando va a ganar nunca porque no hay bandos; es una dualidad del ser humano. Izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, atrás y ¡un, dos, tres!.

Lo que necesitamos es avanzar, poner rumbo al futuro. Necesitamos agilidad, rapidez, liderazgo. A estas alturas de la historia, no podemos estar aún “debatiendo” sobre cosas tan íntimas como el aborto, la eutanasia o el matrimonio homosexual desde la visión colectiva. Me da vergüenza.

Tampoco podemos tener un sistema judicial tan lento y sometido a tantas injerencias externas. Cada vez que pienso en Dredd, ese sheriff del futuro… Que maravilloso sería que existiera gente tan recta como él.. Policía, juez, jurado y ejecutor. Todo en uno. Infalible.

La ONU no puede tardar tres días en reunirse para dar un simple comunicado de condena. Es como ver a los ents hablar durante días para que te digan que han acordado que no eres un orco.

¡Muchachos, tenemos que correr!. Ya deberíamos estar entablando relaciones con otras civilizaciones y razas del universo. Pero, claro, ¿tenemos capitanes como los de Star Trek?. Me temo que no. No solo por buenazos o inteligentes, si no porque son líderes con total autonomía que asumen decisiones con plena responsabilidad sobre sus actos y sobre los que están a su mando.

Nuestro problema no son los sistemas políticos o económicos. Nuestro problema es la carencia de liderazgo y responsabilidad unida a éste. La culpa es de la sociedad.

Ni tenemos esos líderes ni estamos preparados para ellos. A veces me imagino que nuestro planeta, la humanidad, es como la nave Enterprise surcando el espacio. Hacia el futuro, hacia lo desconocido… Solo que cambiamos de capitán, primeros oficiales, rumbo y velocidad cada dos por tres. Si hubiese una policía espacial, nos darían el alto pensando que vamos borrachos.

“¡La tierra sin rey!”, como sabiamente se lamentaban al principio de la magnífica Excalibur donde los hombres se rigen por la ambición y el egoísmo sin nadie que ponga orden…

Y es que puestos a idealizar sistemas, el monárquico es el más ideal. Divino.

Eso sí, un rey se ha de merecer serlo y serlo en condiciones. Que sea uno más de sus capitanes, que vaya al frente de la batalla, que supere pruebas continuamente… Y total, si luego sale rana, pues lo cambiamos como en El hombre de la máscara de hierro; solo es uno al que hay que cambiar, no como lo que tenemos nosotros ahora…

En fin, Excalibur… La historia del rey Arturo, Camelot, los caballeros de la mesa redonda… ¿A ver quien me dice que no mola?.

Lo que necesitamos son líderes como Leonidas, capaces de irse en taparrabos y con un palo a partirse la cara con el chulito del barrio. O el continente. Líderes con 300 voluntarios en el acto para seguirlo hasta la muerte segura. A ver que “líder” real consigue que se tiren con él por un barranco al menos 30 personas y no tenga una secta, claro.

Ni tenemos líderes dispuestos a sacrificar realmente sus vidas ni hay gente dispuesta a sacrificar las suyas tras un líder.

Aquí podemos ver como la vida, la historia, necesita de respuestas rápidas, casi en el acto. Cuantos más decidamos, cuanto mayor número de conexiones, más tardaremos en todo.

Nunca pensé en decir que una película de tios musculados llenos de aceite fuese grandiosa pero esta lo es. Algunos planos son prácticamente calcos de las viñetas del cómic de Frank Miller en el que está inspirada.

En el Señor de los Anillos, concluyen con El retorno del Rey…. En Gondor hace mucho que no quieren saber nada de reyes por razones obvias. Se rigen por la política pero ha resultado también endogámica, corrupta y viciada(¡sorpresa!).

Aragorn, heredero del malogrado Isildur, se sacrifica por su pueblo sin esperar nada a cambio, tan solo el perdón por el mal que hiciera su antepasado a su pueblo. No vacila en sus decisiones y acepta no solo la responsabilidad de sus actos, también la de sus antecesores.

Así es normal que el propio Boromir(próximo sucesor de su padre al mando del gobierno Gondor), lo mande todo a la mierda y en un gran momento gayer heterosexual le diga eso de “Te seguiría, mi hermano, mi capitán, mi Rey”.

Ni tenemos Aragorns, ni tenemos Boromirs… Pero apestosos orcos, por un tubo. Un tweet de un tal @pertubado rezaba lo siguiente: “Yo por 292.752 € lo mínimo que le pido a un rey es que eche a los orcos de Gondor”. Estimado Príncipe Felipe, tome nota que yo le sigo.

La gente es reacia a la monarquía pura y dura. Para mí todos los sistemas de gobierno son iguales, siempre dependen de la volubilidad del ser humano. Solo se diferencian en la rapidez con la que actúan y en el tiempo que tardan en cambiar de rumbo.

Aunque muy a mi pesar, la opción que planteo es algo así como la serie Kings. A la hora de plasmar todo esto en la actualidad, quiero decir. Una serie muy entretenida pero un escenario en el que no me resultaría muy agradable despertarme mañana… Creo.

La serie está muy bien porque traslada la realeza de la edad media a nuestra actualidad, incluida esa unión con la religión. Un rey con un reinado en continúa tensión por la guerra fría con sus vecinos, soportando complots y conspiraciones para derrocarlo mientras parece que Dios ha decidido quitarle su gracia para dársela a otro.

Sea como sea, tenemos que dejar de pensar los sistemas políticos o económicos son entes ajenos a nosotros. Son parte de nosotros y de nosotros depende el uso que le demos para lograr el equilibro entre el beneficio individual y el colectivo.

Los arquetipos sobre el poder están más que desfasados y no queremos darnos cuenta. Nos dejamos contagiar por el populismo y no vemos más allá.

Pienso en Robin Hood. Sí, robaba a los ricos para dárselo a los pobres… Pero él no era pobre. Él era un noble que se dedicaba a putear al sheriff del condado mientras volvía el Rey Ricardo y le devolvía sus tierras y sus cosas de noble a Robin.

También pienso en la Mafia, el Padrino y esas cosas… Uno de sus pilares básicos siempre han sido los sindicatos, la “defensa” de los trabajadores…

Acerca de

Naci, creci y ahora estoy aqui.

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