Sexo y superhéroes

MallratsMisfits Stan LeeMarvelDc

     Ya en 1.995, Kevin Smith escenificó perfectamente en su película Mallrats lo que para un friki suponía ese gran misterio sobre el sexo de y entre los superhéroes. Uno se aficiona a los cómics, o más bien a los personajes, de niño. Al poco llega la adolescencia y con ella muchos cambios y con los cambios, las preguntas.

Supongo que no contaban con ello los buenazos de Marvel, DC y demás al aceptar la Comics Code Authorithy ya que el público mayoritario eran menores de edad. Así visto, estaba bien. A un niño no hay que bombardearlo con sexo y hay que transmitirle unos valores… No cayeron en que esos niños se convertirían en adolescentes y comenzarían a hacerse pajas como monos en celo. Se olvidaron del video que te ponía el profe de ciencias naturales y nos quedamos con las primeras explicaciones que unos padres le dan a un hijo.

La cosa es que la Comics Code Authorithy era una especie de ramificación del código de conducta de Hollywood de 1930, o sea, cuando se empiezan a besar sentados sobre la cama, se funde a negro y…  ¡Ahhh!, ¡Es otro día!. Hasta ahí, vale. Podíamos ver a James Bond y ya imaginarnos que pasaba… Pero con un superhéroe… ¿Cómo que fundido a negro?, ¿cómo que “¡Ahhh!”?, ¿pero qué mierda es eso?.

Maldito Stan Lee, ¿cómo fuiste capaz de dejarnos tales interrogantes?. Tú, tus colegas y vuestra Distinguida Competencia. Necesitábamos más que nunca un video de ciencias naturales que nos explicase como coño se las apañaban los superhéroes, porque si algún día nos convirtiéramos en uno, tendríamos que estar preparados para saber cómo tirarnos a Wonderwoman.

En fin, está claro que ningún tío inteligente elegiría ser como Flash o Mercurio; si ya está demostrado que los tíos somos mucho más rápidos que las mujeres(por norma general), elegir la supervelocidad sería tu sentencia de muerte sexual.

Quitando a estos, supongo que el que peor lo tiene es Superman… ¿Nadie se ha dado cuenta de que su guarida se llama “La Fortaleza de la Soledad” y está en el Polo Norte?. Cuando un tío normal quiere quitarse el calentón, se da una ducha fría. El pobre de Superman tiene que sentarse en bolas en medio del Ártico. Y tiene que hacerlo porque está claro que no puede tirarse a Lois ni a ninguna otra sin reventarla. De ahí su aire inocentón de buenazo; nunca ha mojado el superchurro.

El caso es que las cuestiones no resueltas de la adolescencia suelen crear personas algo disfuncionales. A un niño puedes vacilarle con evasivas pero cuando alcanza la pubertad tienes que empezar a darle explicaciones porque si no, como digo, puede fundírsele algún plomo.

El otro día hablando con mi amigo Jesús llegamos a la conclusión que Kitty Pride podía chupársela a cualquiera, tragarse el semen y hacer que éste entrara en fase hasta llegar directamente a fecundar el óvulo. Sí o sí. De hecho, no le haría falta ni tocarlos; bastaría con encontrar algún clinex o calcetín. Además, podría luego hacer que el bebe entrara en fase antes que se le empezara a notar y meterlo en una incubadora por lo que podría ir poco a poco creando un ejército de hijos(de puta) con superpoderes y hacerse con el mundo.

Al hilo de la ley del aborto de Gallardón vendría estupendo, aunque me temo que muchas utilizarían este superpoder más que para abortar sin complicaciones, para cazar buenos maridos.

A pesar de que esa conversación ha sido reciente(¿el martes de la semana pasada?), por suerte ya resolví mis conflictos sexuales con los superhéroes hace tiempo. Para ser más precisos, el año pasado, cuando descubrí la serie Misfits.

Gracias de corazón. Sé que detrás de toda la serie hay otro friki treintañero -como tú, como yo, como Brodie– que necesitaba resolver ciertas cuestiones. Alguien dispuesto a tirar de la manta y desvelar todos los misterios, un valiente con algo importante que contar. Y que le den por culo a Breaking Bad.

Recomiendo la serie Misfits enérgicamente, sobre todos para aquellos que se han preguntado alguna vez acerca de las ventajas de hacerse invisible, volver ninfómana/o a quien toques o qué cuestiones acarrearía poder cambiar de sexo a tu antojo…

Todo eso y muchas más cosas quedan más que resueltas a lo largo de esta serie británica, escatológica, infame y adorable. Algo así como una Patrulla-X segunda génesis realista. Coges la Patrulla de los comics y haces una serie entre la de Héroes y  la de Convictos y le das el tratamiento sexual de Californication… ¿Escuela para jóvenes talentos?. ¡ Nah!, condena a servicios comunitarios con un supervisor que se la sudan los chavales. Una serie entrañable.

En fin, la serie me dio fuerzas para reafirmarme en mi particular fe en la que todo tiene que ser explicado de manera lógica y coherente. Se me abrieron los ojos y el alma. Me sentí mejor persona, más completo, capaz de enfrentarme a nuevos horizontes. Todas las piezas empezaban a encajar y los misterios comenzaban a resolverse por sí solos.

Ya estaba claro que la Bruja Escarlata no era tonta, ¡cómo nos tenía engañados!. Ahí, casándose con la Visión, un androide ergonómico. Un consolador inagotable totalmente a gusto del consumidor. Porque si no era por el sexo obviado, la relación no tendría sentido. Exactamente como podemos comprobar con Espectro de Seda II y el Dr. Manhattan.

¿Y Batman e Iron man?, no cabe duda que con tanto gadchet han creado más de un chisme cuanto menos curioso y efectivo. Muy efectivo. Los dos pueden pasar días encerrados asolas en sus guaridas a pesar de ser unos playboys adictos a las mujeres…

Pero de todos, todos, siempre he tenido curiosidad/debilidad por Pícara, una tía buenorra y algo “lanzada”(¿pícara?… nada que ver con la niñita de las pelis) que absorbía la vida y superpoderes de quien tocase. Se suponía que era virgen pero algo siempre me olió a chamusquina; tuvo encandilado a Longshot y luego a Gambito, su “sustituto” en la Patrulla, dos guaperas que por razones distintas no eran chicos de pareja… Luego estaba Logan que con su factor de curación seguro podía aguantar varios asaltos con aquella tiparraca que volaba hacia los enemigos más feos y los besaba en la mejilla para dejarlos KO  y sin embargo siempre intentó pasar de ella… ¿Por qué, Logan?, ¿qué coño sabías que el resto no?. Tú eras más listo que Longshot y Gambito juntos así que cuéntame…

Estoy segurísimo de que todo eso de absorber la vida lo podía hacer a voluntad pero fingía que no para así ser como las oráculos de la antigüedad y evitar cualquier intención sexual. Luego era una loba en la cama y su superpoder tenía un lado oculto que intensificaba el sexo. Seguro. Con ello controlaba a quien fuese, aunque ese control ya no sería un superpoder

Mi romance con Pícara sólo fue alterado levemente por Hulka. Un lapsus. La verdad, miro atrás en el tiempo y no sé cómo pasó. Yo era muy joven, lo de Pícara era reciente y llegó a mis manos un retapado de Marvel Heroes sobre Hulka. Quitando que medía dos metros y que era verde, era una chica de lo más normal. Inteligente, guapa, sencilla, deportista…

Debéis entender que en aquella época era complicado conseguir cómics para un chico que no viviese en una ciudad grande; te conformabas con lo que llegaba a la librería de turno.

Para mi, el color de la piel nunca ha sido un problema, sin embargo algún amigo abanderado de la multirracialidad y esas cosas me llegó a decir horrorizado “Pero, tío, es verde… ¡Estás enfermo!”.  “No le hagas caso, tonta… ¡Tía!, ¡qué lo vas a matar!!”…

Todo fue idílico al principio pero llegó el inevitable día en el que me pregunté “Bueno, ¿Qué pasa con el sexo?”. Fue una pregunta inocente, de mejillas sonrojadas y extraños acaloramientos. Nada que ver con la forma desesperada con que la entono ahora…

Durante un segundo pensé que sería estupendo; Jennifer era un tía buenorra a lo Pícara pero de 2 metros de altura. Todo proporcionado.

Repentinamente recordé a Superman y algo lo ensombreció todo… Si Jenny no era capaz de controlarse al milímetro, un movimiento demasiado pasional con la lengua podría romperme la mandíbula o la más ligera presión de su clítoris podría hacer que me quedara sin mi superamigo más preciado…

Supongo que la moraleja de todo esto es que si te gusta el sexo mejor no te metas a superhéroe y si lo haces, el mejor superpoder es el control mental. Seguro que muchos habías pensado en la recurrente elasticidad de Mr. Fantástico o en las posibilidades de ser un multiforme como Mística, en ser como el Hombre Invisible de La Liga de los Hombres Extraordinarios e incluso el más rebuscado se habrá dado cuenta como Magneto triunfa entre las titis con piercings pero no, lo que peta es el control mental.

La única pega es que te vuelvas un buenazo como el Profesor-X y la máxima guarrada que hagas sea controlarte a ti mismo la mano para creer que es otro el que te la menea.

Acerca de

Naci, creci y ahora estoy aqui.

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