Realidad 2.0

Matrix – Nivel 13 – El cortador del césped – Transcendente

BlogOut_105wCreo que cada día que pasa se hace más evidente que en un futuro no muy lejano tendremos realidades virtuales a cascoporro, si es que nuestra realidad no es una de esas ya. Alguno pensará que quién iba a querer “jugar” su vida, la respuesta es cualquiera. Y no, no es porque seas genial o en algún momento vayas a serlo… No, lo mediocre también vende. Lo que más.

Es decir; partiendo de que para darle más veracidad al juego, a la realidad virtual, se les induce a los jugadores una amnesia temporal para que olviden su vida real, ¿a qué os imagináis que un rico magnate querría jugar para vivir experiencias que no puede en su vida?… Pues sí, querría probar qué se siente al tener que despertarse todas las mañanas, viajar en autobús, hacer cuentas para llegar a fin de mes…

Vivir la vida de otro siempre resulta entretenido.

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Incluso puede que historiadores, sociólogos y psicólogos se aventurasen a vivir en primera persona el objeto de sus estudios. “Oye, que voy a ver cómo se vivía en España a principios del 2.016”.

Seguro que también se utilizaría para la reinserción de delincuentes; que un violador o un maltratador viviera la vida de distintas víctimas hasta hundirlo en la depresión…

Ya las salas “holográficas” de La Patrulla X y de Star Trek aventuraron el uso militar que tendrá la realidad virtual, de hecho, los primeros ejércitos del mundo actual tienen ya a soldados jugando a shooters y a aviones no tripulados.

Estaría bien que la próxima guerra los soldados estuvieran en realidad en cibercafés y las batallas fueran en solares y sitios deshabitados pero serán androides, soldados remotos arrasándolo todo. Ya en un capítulo de la genial Salto al infinito planteaban esto.

Y, claro, ¡el sexo!, ya hablé en Sexo 2.0 de todo el mundo de posibilidades de ese futuro que está al caer.

Pero la realidad virtual es solo uno de los dos pilares que sostienen nuestra realidad del futuro, el otro es la inteligencia artificial. Ya comenté en una entrada anterior(Está vivo 2.0) los problemas que nos traerá esa creación de vida, de inteligencia pero más allá de eso, tenemos otro problema y es que sabiendo crear, podremos copiar… ¿Os imagináis a una suegra digitalizada, comiéndoos la oreja 24 horas por toda la eternidad?.

En fin, todo esto de la realidad virtual y las inteligencias artificiales tuvo su apogeo cinematográfico con Matrix, que subió a la cúspide a los hermanos Wachowski y les pegó un empujón a todo el elenco, excepto al gran Keanu Reeves, que encontró hace tiempo el equilibrio perfecto y constante, sin subidas ni bajadas.

La primera película de la trilogía me encantó. Partiendo de la sencilla premisa de que estamos viviendo una realidad virtual mientras unas máquinas con inteligencia nos chupan la energía(algo así como si a los cerdos enjaulados le pones una película mientras los cebas), la trama sabe desarrollarse más que suficiente… Ya digo, una trilogía.

Aunque soy más de Efectos Especiales tradicionales, los efectos de Matrix partieron la pana, introduciendo un nuevo efecto, el Bullet Time, que básicamente consiste en grabar con muchas cámaras y luego montarlo a cámara superlenta. Ahora lo usa todo hijo de vecino.

Las otras partes no es que no me gustaran pero me flojearon un poco quizás porque ya no era tan novedoso y porque cada vez más se centraban en “la realidad” y en acabar con Matrix… Que molaba un montón.

Lo que estaba muy bien era lo de adquirir conocimientos. ¿Quieres saber kárate, los nombres y características de todas las armas del mundo, memorizar mapas, horarios de autobuses…?. No hay problema, enchúfate y te cargo los datos en un momento. Hombre, da un poco repeluco llevar un boquete en la nuca pero, oye, si ya no hay que ir a clase…

Matrix eclipsó Nivel trece, que se estrenó ese mismo año y planteaba algo quizás más interesante. Unos tipos logran en los años noventa crear una realidad virtual de la ciudad de Los Ángeles de 1937, con un montón de inteligencias artificiales que creen que son personas que viven en Los Ángeles en 1937.

Solo unos pocos se meten en la realidad virtual y cuando lo hacen es “usurpando” a una de las inteligencias, que sufren episodios de extraños desmayos, amnesias en las que tienen “comportamientos extraños”.

La cosa es que el creador de todo ello fallece y uno de sus ayudantes encuentra un extraño mensaje suyo en la realidad virtual.

A mi personalmente me encantó. Un estilo totalmente distinto a Matrix aunque se presten a comparaciones.

De productor el bueno de Roland Emmerich y un reparto de secundarios conocidos, como Vincent D’Onofrio.

Volviendo a lo de Matrix, a eso de enchufarte los datos directamente al cerebro, es algo que ya trataron de aventurar en El cortador del césped. En ella, Pierce Brosnan es un científico loco que empieza a experimentar con su jardinero deficiente, Jeff Fahey para aumentar su inteligencia a base de drogas y enchufarlo a la realidad virtual

Evidentemente, la cosa se le va de las manos.

Ya con la reciente Transcendente mejoraron esta idea. En esta ocasión, el científico loco es Johnny Depp que está creando una gran inteligencia artificial a la que se oponen numerosos grupos y activistas.

Pero Johnny no se viene abajo y decide que lo mejor es digitalizarse y conectarse a dicha inteligencia para resolver los problemas del mundo.

Me hace gracia pensar en uno de los hermanos Wachowski, la que ahora es mujer. Se cambió de sexo teniendo de pareja a una mujer porque se sentía una lesbiana encerrada en el cuerpo de un hombre. Es decir, no es que me haga gracia lo que hizo; cada uno puede y debe hacer de sí mismo lo que quiera o necesite. Lo que me hace gracia es pensar que cuando ella muera dentro de muchos años en la vejez, de repente se despierte en su mundo real en el que, efectivamente, es una lesbiana, se acuerde de todo y grite “¡Joder!, ¡pagué para ver qué se sentía siendo un hombre, ¿por qué cojones nadie me despertó?”.

En fin, ¡es el segundo aniversario de BlogOut!. Deja un comentario felicitándome por lo menos. ¡Es gratis!.

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Naci, creci y ahora estoy aqui.

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