¡Qué vienen los japos!

El puente sobre el rio Kwai – Quien tiene un amigo – El imperio del Sol –  Windtalkers

BlogOut_086wEn la II Guerra Mundial, los malos de nazis(de los que ya hablé anteriormente) tuvieron unos cuanto menos extraños aliados, los japoneses. Y digo extraños porque aun hoy en día no termino de entender como unos y otros se hicieron amigos. Supongo que por tener un enemigo común, el mundo entero.

Los nazis querían conquistarlo todo y supongo que los japos simplemente querían ver occidente reducido a escombros. A lo mejor se sentían poca cosa por haber sido de los últimos en meterse en eso de la pólvora y tras años de crear armamento y dejarse de katanas, querían probarlo todo.

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Y es que aunque ahora no nos lo parezca mucho, el pueblo japonés tiene una alta tradición y cultura de la guerra. ¿De dónde creéis que salen tantos mangas y animes(de los que ya hable en una entrada)?. Si, ya sé, no todos son violentos pero si que todos son de una manera u otra conflictivos, contienen o generan conflictos, que es de lo que verdaderamente saben los japos. Los conflictos, grandes y pequeños. Internos o sociales.

Es una cultura, un pensamiento, un pueblo al que admiro, a pesar de esta mancha en su historia. ¿Quién no la ha cagado alguna vez en este par de milenios?.

El caso es que entre unas cosas y otras, los japoneses tuvieron la figura del samurái, una figura caballeresca de su propio pasado que aún hoy en día se niega a desaparecer. El honor, el darlo todo… Propició en la II Guerra Mundial una nueva figura bélica, el kamikaze. Pilotos que no dudaban en estrellarse con sus aviones en objetivos enemigos.

De alguna manera y a pesar de que hacían menos ruido, los aliados se acojonaron más con los japos que con los nazis. Un acojonamiento sin precedentes ya que recurrieron a la locura de lanzar las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki.

Occidente nunca se ha entendido muy bien con Oriente. Veían a unos hombrecillos de ojos rasgados, con un tono de piel rarillo(para ellos, claro) muy rigurosos en la formas y unos prontos al hablar muy efusivos… ¡Y no creían en Dios!, ¡los nazis por lo menos si lo hacían!.

A los aliados se les fue de las manos la II Guerra Mundial, que sí, que estuvo muy bien “ganarla”, es lo que había que hacer y parar a Hitler pero con los japos, se les fue de las manos.

No sé qué sentiría específicamente Oppenheimer cuando se hizo eco de la frase “Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos” pero yo no creo que aguantara ese pesar.

Aún así, los japos fueron estigmatizados, más que los nazis. Recuerdo esos primeros cómics del Capitán América y algún otro en los que los japos salían con rasgos excesivamente marcados, casi como si fueran monstruos…

Supongo que por eso y en venganza, algunos autores de mangas y animes hicieron a los occidentales en sus historias como animales humanizados.

Total, la primera peli que recuerdo sobre los japos en la II Guerra Mundial es la de El puente sobre el rio Kwai, de David Lean y con un Alec Guinness jovencísimo, sin barba canosa ni batamanta.

Al hilo de algunas pelis de campos de concentraciones de las que hablé en ¡Qué vienen los nazis!, está va de uno en los que obligan a los prisioneros aliados a construir un puente ferroviario con un enorme valor estratégico.

Así que ahí estarán los buenos, construyendo algo que más tarde o más temprano tendrán que destruir.

La película puso de moda una melodía militar silbada superhipermega reconocida. Aunque muchos por lo que la recuerdan es por Tú a Bostón y yo a California. Cabrones.

La película está basada en una novela y sus guionistas no pudieron aparecer en los créditos porque fue en la época de La caza de brujas y estaban en la lista negra.

A pesar de perder tan estrepitosamente, era tan fuerte el carácter japonés que muchos soldados no rindieron y permanecieron escondidos en islas o lugares recónditos, como si aún durase la Guerra. Disparando y emboscando a los enemigos.

Los que más duraron fueron Hiro Onoda y Teruo Nakamura, cada uno solo por su cuenta pero que terminaron rindiéndose con meses de diferencia. Ambos estuvieron casi treinta años defendiendo el honor de su patria.

La única película que recuerdo(al menos así a priori) sobre el tema es la de Quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro, de Bud Spencer y Terence Hill. En ella son dos desconocidos que alían para recuperar un tesoro olvidado en una isla en la II Guerra Mundial. El problema es que cuando llegan, se encuentran que un japo de estos locos lleva allí sin rendirse la tira de años y ha construido una fortaleza el solito.

Bud Spencer y Terence Hill, unos genios.

Pero volviéndonos serios, más actuales(relativamente) y retomando los campos de concentración, tenemos la obra maestra de El Imperio del Sol, de Spielberg, en la que un Christian Bale niño de clase acomodada que vive en China pasa las calamidades de la guerra de repente y solo.

Bueno, solo, solo, no. Se topará con gente, sobre todo en el campo de concentración pero ya se sabe que en la guerra las compañías no duran mucho.

Resulta que gran parte de la peli se rodó aquí al lado, en Trebujena. Recolectaron niños rubios por toda la zona. Por una cuestión de pelo, me quedé a las puertas de ser hoy en dia Batman.

Genial John Malkovich, como siempre.

Más recientemente vi Windtalkers, de John Woo y con Nicolas Cage y Christian Slater. Me gustó porque trataban el tema de los traductores navajos que eran los que llevaban el tema de las comunicaciones ya que su idioma nadie lo comprendía y por tanto era imposible de descifrar y funcionaba prácticamente en tiempo real.

Una peli bastante aclaratoria y que meten a “malos de otra época”, los indios, que son con los que se inició eso de “¡Que vienen los indios!”.

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Naci, creci y ahora estoy aqui.

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  • Jacobo Ríos

    Bélico y más bélico, cualquiera diría que estas en casa sentado esperando una nueva guerra, para al menos tener de aquí a unos años unas cuantas de pelis nuevas.
    Sea como sea estoy seguro de que el Bunker lo tienes bien surtido de todo tipo de víveres y objetos necesarios para sobrevivir a cualquier tipo de apocalipsis y vivir en el mundo tras este durante unos años.
    Suerte que aunque yo no tengo preparado nada, sé donde vives y se tirar puertas abajo, varias temporadas de 24 con Bauer tienen su fruto.

    • De hecho, si el mundo se volviese postapocaliptico, podria estar el resto de mi existencia actuando como si no pasara nada. Comida, bebida, pelis, series, docus, comics, juegos…

      Pd->Si tiras la puerta abajo ya no seria un bunker, tendrias que arreglar la puerta. Tu, si pasa, traete una carretilla con cosas y podriamos hablarlo. De camino de Zaragoza hasta aqui seguro que encuentras algo interesante.

    • Jacobo Ríos

      Trato hecho, llevaré mis cómics también

    • De hecho te recomendaria que te hicieras una lista con las coordenadas de tiendas frikis de alli hasta aqui.

  • Jesus Herrera

    Estan guays las entradas asi, me acuerdo que de pequeño me trague un monton de pelis belicas y del oeste pero no me acuerdo de casi ninguna

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