Mono raquítico…

Los Picapiedra – En busca del fuego – El clan del Oso cavernario – El hombre de California – El planeta de los simios

BlogOut_100wYa en una entrada anterior, “Erase una vez… el Hombre” comenté que no solo me chiflan las historias, también la Historia. La Prehistoria no podía ser menos. El Hombre como protagonista; lo que hemos sido, lo que hemos hecho, lo que somos, lo qué podemos llegar a ser… Pasado, presente, futuro… Universos alternativos…

Estudiar al Hombre y conocerlo es estudiarse a uno mismo y conocerse, a su entorno local y global. Pero con estudiar me refiero a eso, a estudiar no a interpretar ni inventarse cosas. La Historia es la Historia y las historias, historias. ¿Las religiones?, historias. Historias con su Historia, sin duda pero historias. En las que legítimamente cualquiera puede creer. Siempre y cuando no supongan una amenaza al sentido común o la negación de una realidad objetiva.

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¿Pero cómo que no venimos del mono?. Oigan, a estas alturas, reinterprétense, que no pasa nada. Bájense la última actualización y pásense el antivirus. Es que si se ponen así, ¿cómo van a creerse que en realidad venimos de un pez y que genéticamente tenemos mucho en común con las ratas?. ¿Y los dinosaurios?, ¿y los mega-bichos que había antes de los dinosaurios?.

En serio, creo que las religiones pueden y deben actualizarse. Ellas, a su modo subjetivo, también tratan de comprender y ayudar al Hombre a entenderse y conocerse, pero para ello deben aceptar lo que la ciencia nos enseña y rellenar los huecos vacios, si quieren.

Pero vaya, aún así… Lo de negar que venimos del mono es muy fuerte. ¿Es que nunca han visto un mono, aunque sea en la tele?. No hay que ser muy científico para encontrar el parecido.

Y hablando de monos en la tele, magnífico Yo, mono. Estoy seguro de que Roberto Saéz, autor del blog Nutcracker man lo sigue. Precisamente twiteando con él, me comprometí públicamente a hacer esta entrada y yo cumplo todo lo que prometo a tipos que tienen una colección de cráneos.

Muy recomendables tanto Yo, mono como Nutcracker man para saber más de nosotros y nuestras monadas.

En fin, que me parece muy fuerte lo de los creacionistas, ya que están, podían volver a lo de que la tierra es plana.

Supongo que para ellos la prehistoria sería algo así como Los Picapiedra de Hanna-Barbera. Hombres y mujeres “como los de ahora” solo que con ropa prehistórica y artefactos prehistóricos con utilidades actuales como una máquina de escribir, un coche…

Me imagino a los creacionistas imaginándose al hombre prehistórico con su trabajo honrado como Pedro Picapiedra, con su corbata y todo, volviendo a casa donde le aguarda la servicial esposa y su fiel mascota.

Menos mal que a principios de los ochenta, Jean-Jacques Annaud nos brindó En busca del fuego, adaptación de una novela homónima y que dejó con la boca abierta a todo el mundo, a pesar de tomarse ciertas licencias.

Recuerdo que la vi de niño y me perturbó. Al igual que para los creacionistas, para mí la prehistoria eran unos dibujos animados para niños. Ya sabía lo de que veníamos del mono, que habíamos evolucionado y tal pero mi inocente imaginación no había logrado imaginar ni de lejos la crudeza y el realismo que tiene esta película.

Me quedé flipado viendo a la peña llena de mierda y comunicándose con gestos y ruidos guturales, como animales. Formando manadas y meando y cagando en cualquier lado.

De igual modo abordan el tema sexual y eso ya detonó mi cabeza.

Una obra maestra en la que podemos ver a Ron Perlman.

El clan del Oso Cavernario es mucho más pintoresca y agradable a la vista ya que la prota es Daryl Hannah y el vestuario, peluquería y maquillaje es más teatrero… Además de que Daryl hace de mujer liberada monísima y me da que eso no podría ser en aquella época.

Muy lejos de En busca del fuego. No es para nada tan realista pero bueno, ayuda a imaginar un poco qué se cocía cuando empezamos a gatear en la evolución más que Los Picapiedra.

Pero vaya, que si pasamos de la rigurosidad científica aunque creamos que venimos del mono y eso, siempre podemos ver El hombre de California. Una magnífica película en la que unos estudiantes descubren en su jardín a un cavernícola congelado y el tío se descongela y va por ahí haciendo el cavernícola.

Con Brendan Fraser haciendo de troglodita, Sean Astin y mi ex, Robin Tunney.

En fin, sea como sea, siempre me ha rayado cómo tratamos a los monos, a los simios. Siempre me ha parecido que la mayoría tienen cara de humano viejo con expresión triste. De abuelo olvidado en el asilo. Los gorilas, chimpancés, orangutanes

En cierto sentido se podría decir que me dan yuyu, ya en una entrada anterior “Animales de compañía” comenté acerca de ello.

Uno de los supervillanos que siempre me ha dado más repeluco es Gorilla Grood(la antítesis de Maguila Gorila), archienemigo de Flash, de Dc. Un gorila con el que experimentan y se vuelve super inteligente y con poderes mentales. Un King Kong en pequeñito con los poderes del Profesor X que solo quiere vengarse de la raza humana y someterla.

Será que siempre los he visto en cautividad o que me quede muy cogido con la peli de El planeta de los simios, sus secuelas y los cómics que tenía mi padre y que habían traducido como “El planeta de los monos”.

En la primera peli, dirigida por Franklin Schaffner y con música de Jerry Goldsmith, Charlton Heston es un astronauta que junto a otros más van viajando en hibernación a velocidad de la luz, explorando el espacio. Algo falla y la nave aterriza como puede en el primer planeta que encuentra, los astronautas descubren que además de lo lejos que puedan estar de la Tierra, han pasado realmente dos mil años.

El caso es que pronto descubren que están en un planeta en el que los simios son los que dominan el mundo, dejando a la raza humana como animales de carga, de compañía, de servicio… No se podría decir “esclavos”, en todo caso eso, como a animales.

Me impactó mucho toda esta saga.

Siempre me ha hecho mucha gracia imaginarme a unos creacionistas corriendo por el campo, perseguidos por monos a caballo.

En fin, pocas veces he sentido el miedo que sentí cuando vi por primera vez al “Niño predicador”, diciendo ante la multitud que “eso de que venimos del mono es una falacia de unos sabelotodos mentirosos”. Desde luego el niño no tiene nada de mono.

Por principios no voy a poner el video aquí pero lo encontrareis fácilmente en youtube.

No hay mayor aberración que inculcar la ignorancia.

Acerca de

Naci, creci y ahora estoy aqui.

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