La sociedad es la culpable

La Ola – La Niebla – La Playa – Pequeña Miss Sunshine

wFoto034-sociedad_01Todos tenemos una visión subjetiva del mundo, de lo que está bien y lo que está mal, pero a todos nos gusta pensar que nuestra visión, nuestra manera de ver y entender el mundo, es objetiva, es la buena.

Nos juntamos y alejamos de gente por compartir o no nuestra visión, nuestros principios y nos retroalimentamos entre nuestros iguales, formando manadas y jaurías. Nos olisqueamos los culos y ladramos a los extraños; los diferentes a nosotros, los que no comparten el territorio, la visión del grupo.

El individuo no necesita la sociedad pero la sociedad sí que necesita individuos y eso lo sabe la sociedad… Los individuos se unen por miedo, por tener más oportunidades de supervivencia…

wCita034-sociedad_01

A veces puede resultar hasta como un subidón el hecho de sentirte perteneciente a un grupo que te entiende y te apoya. Aunque no conozcas personalmente a la totalidad del resto, sientes que estás ahí con ellos y ellos contigo. Puede que estés solo en tu casa viendo un partido de fútbol y cuando oyes en la calle que alguien celebra el mismo gol que tú, rebosas de felicidad. Da igual quién sea el otro.

Te metes en Internet y te pones a compartir las fotos de denuncias que comparten todos. Comentas donde ya hay comentarios para decir lo que otros dicen. Tu mismo compartes cosas y filosofas esperando los megustas de la gente, de cualquiera.

Escuchas grupos que no conoces que gente de tu mismo rollo te recomienda y les pides a tus contactos que voten a no sé qué amigo tuyo para no sé qué concurso. Todo en un toma y daca, en un falso buen rollo que solo busca la seguridad de que cuando uno mismo pida algo, el grupo o alguien del grupo se lo dé.

Pero un grupo, una masa, tiene entidad propia de por sí. Un animal que sustituye las individualidades, incluso la de cualquier supuesto líder. Puede que sea un animal racional, de costumbres pero animal al fin y al cabo y devorará a cualquiera enemigo, ya sea dentro o fuera del grupo que peligre la unidad y supervivencia…

La gente se ríe de los que no piensan como ellos y les gritan que están manipulados, nunca piensan que son ellos los que pueden estar actuando como marionetas. Es lo que tiene estar manipulado, que no te das cuenta (si no, no tiene gracia) y esta manipulación puede ser autosugestionada, así, ¡plof! y ni te coscas. Como en la peli de La Ola.

Resulta que un profe busca que sus alumnos se interesen en la política, que descubran el poder que tiene la sociedad para de este modo comprendan cómo funciona el mundo a nivel social y las maneras de entenderlo y manejarlo.

No se le ocurre mejor manera que llevar una autocracia a la práctica durante sus horas de clase para que sus estudiantes puedan experimentar el poder y los peligros que todo ello conlleva.

Las clases pasan a ser continuas asambleas en las que los alumnos lo deciden todo. Desde el nombre del “movimiento” a su logo, pasando por el saludo y la ropa oficial. Pero pronto el “movimiento” y su actividad, empiezan a extenderse fuera de las aulas y fuera del horario…

Y es que el poder del grupo es mucho poder y pese a las magnificas intenciones del bueno del profesor, darle una pistola a un mono y decirle que tenga cuidado que las balas matan, no es buena idea.

Un grupo siempre será un animal. Puede que fácil de domesticar pero el control sobre un animal siempre es ilusorio.

La historia está basada en la novela La tercera Ola que a su vez está inspirada en unos hechos verídicos en Palo Alto a finales de los sesenta.

Una de las mayores cosas que pueden unir a las personas es tener un enemigo común o una adversidad que sufrir juntos. Desde el principio de los tiempos los hombres se han unido para derrotar al más fuerte; los cuatro o cinco canis para meterse con el heavy de turno, el segundo y tercer partido en las elecciones frente al primero, la marabunta de vecinos con antorchas contra el monstruo…

Es como en la peli de La Niebla. ¿Qué hacen los que están en el supermercado cuando ven que repentinamente en el exterior surge una niebla sobrenatural que descuartiza al que este fuera?. Pues quedarse todos juntos en unión y armonía y con el culo apretado.

Alguno hay que quiere irse pero el resto trata de convencerlo para que no. No para que no muera, si no para que no sean menos.

Al principio todo es bonito y maravilloso, hay comida y bebida y todos ayudan a todos pero, como en La Ola, al “ente” colectivo del grupo, al animal, se le va la pelota y se vuelve radical religioso, absorbiendo cualquier rastro de individualismo y eliminando las amenazas “internas”.

Los protas son los que luchan contra esa absurda absorción microsocial, además de contra la propia niebla, claro. La historia es de Stephen King.

Uno puede pensar que la única solución es irte con tus colegas a una Isla paradisiaca y olvidarse del mundo y sus paranoias… ¡Error!. Tú formas partes de esta mierda quieras o no quieras y la llevarás allá donde vayas. Que se lo digan a Di Caprio en La Playa.

El chaval va por ahí viajando pegándose la buena vida que puede por el sudeste de Asia cuando tiene varios encontronazos que le llevan a buscar una supuesta playa paradisiaca de imposible acceso en compañia de una francesita(Virginie Ledoyen, mi cuarta esposa) y su novio.

La cosa es que llegan y descubren que hay allí una pequeñísima comunidad de jipis playeros con sus cultivos de comida y que cogen marihuana de la megaplantación secreta que tienen al lado unos narcos. Algo así como el paraíso.

Todo el día, todo el año, en bañador. Con tus copazos y tus porritos. Sin prisas por nada, de buen rollo con todos. Vamos a cazar un pescaito. Enga, vale.

¿Y cómo se tuercen las cosas?, pues como siempre. El grupo intentará normalizar cualquier cosa anormal que lo haga peligrar y los individuos terminarán asfixiados por en el ente colectivo.

Los grupos siempre terminan discriminando a alguien, creando inadaptados, sociópatas, soñadores, perdedores… Individuos únicos dentro de la aburrida homogeneidad social que de alguna manera ponen de manifiesto que ningún grupo, ningún partido, ninguna religión puede abarcarnos a todos.

Pequeña Miss Sunshine es una película sublime que viene a decir muchas cosas sobre los muchos daños que cualquier sociedad puede hacer a sus individuos, creando ciudadanos alienados, personajes eternamente secundarios en la película de sus propias vidas.

Ahí tenemos una familia típica de un padre sin autoridad, una madre infravalorada, un adolescente que no habla(escribe en un papel lo que quiere decir, cuando le da por comunicarse), un cuñado suicida, un abuelo drogata y pasota… Y una niña fea o normalucha a la que aceptan en un concurso de belleza…

De este modo se meten todos en una furgo y emprenden el viaje hacia el concurso de belleza, con el padre convencido de que aquello unirá la familia y de que es el mayor logro que uno de ellos ha conseguido… Una de esas pelis con las que te ríes, lloras y descubres matices que antes no veías.

Esta peli viene a decir, que no hace falta pertenecer o creer ciegamente en un grupo, ni siquiera la familia. Basta con ser tu mismo e intentar tratar a los demás como quieren que los trate, respetando las diferencias… Lo demás viene todo rodado y lo que tiene que ser, será.

Está bien pertenecer a la sociedad, a grupos y peñas, incluso a alguna religión. Tener unos valores, una moralidad… Pero recuerda siempre que estás equivocado. No te preocupes que tú no tienes la culpa.

Acerca de

Naci, creci y ahora estoy aqui.

Publicado en Sociedad y Tendencias, Ultimas entradas Etiquetado con: , , , ,
  • Jacobo Ríos

    Lo que más me ha sorprendido es como te has cascado dos post seguidos
    sobre la sociedad sin que nadie te lo recrimine, por suerte hay matices
    suficientemente dispares como para dar miga a dos entradas diferentes.

    Me has creado curiosidad por La Ola, me has dejado anonadado con La
    Playa, y sigo vomitando cada vez que recuerdo La Niebla. También es
    sorprendente que hayas usado tres ejemplos cuyos títulos se componen de
    dos palabras cada uno y hagan referencia a cosas de la naturaleza,
    incluso el último título, que rompe con la tendencia, incluye la palabra
    Sunshine, cualquiera diría que tratas de meter mensajes subliminales en
    nuestras mentes, puto controlador de masas, sociopata!

    • Ya empiezas a ver que todo lo que hago responde a un plan… Te lo he
      dicho muchas veces, los temas y pelis que selecciono son por una razon,
      aunque en la mayoria de los casos no se aprecie(lo hago aposta). Cuando
      llegue el momento, todo sera revelado… Y ningun podreis escapar!!

      Mirate La Ola, aunque esta basada en cosas que pasaron, la ves y dices
      ¡Coño, esto puede pasar en cualquier momento!. Y la Niebla es la caña!!
      Pedazo final!!

  • Cecínica

    Qué buena, , de las mejores, o será que esta vez hay pelis buenas que además he visto, o será que has usado pelis muy dispares y has buscado un elemento común. En mi calle en Chipiona vivía una gata que creció en una familia, pero que la abandonaron cnd se cambiaron de ciudad. Nunca se fue de la zona, nunca se juntó con otros gatos, ella era diferente, había aprendido a relacionarse y depender de las personas y su castigo fue la soledad.
    Es el precio de ser diferente, que el grupo te rechace. Por contra, pertenecer a un grupo con el que no congenias del todo, implica matizar tus excentricidades para encajar mejor.
    Rachas sociales son un subidón, aunque sinceramente sigo prefiriendo los vampiros y anhelo la llegada del otoño para volver a encerrarme en mi cueva tranquila y predecible.

    • Los gatos tienen mucho que ver con todo esto, seguro que si hablaran
      tendrian muchas cosas interesantes que decir sobre este tema… Al igual
      que los humanos, ellos son semigregarios(o como se diga). Siempre he
      creido que evolucionaron y tuvieron sociedad como nosotros y cuando se
      dieron cuenta de que la habian cagado, involucionaron y se hicieron los
      locos. Los egipcios lo sabian.

  • Jesus Herrera

    Muy buena entrada!! de las mejores!!

  • Pingback: Vota, vota... Mi pelota | Blogout()

  • Pingback: La vida en bucle | Blogout()