La llamada de Cthulhu

La primera vez que escuché eso de La llamada de Cthulhu me sonó a Tarzán, a la selva y eso y a alguna mala bestia bramando o aullando a todo volumen en la espesura. En un principio no le presté mucha atención aunque el nombre de Cthulhu fue agobiándome poco a poco.

Nunca recordaba cómo se escribía y cada vez que lo volvía a ver escrito me quedaba un rato mirándolo ya que parecía que las letras bailaban en mi cabeza, esforzándose porque no las memorizara en orden.

Entonces empecé a jugar a rol y esas cosas (“Mamá, juego a rol”, “Portales a otros mundos”) y un amigo me habló del juego de rol de La llamada de Cthulhu. Se apresuró a quitarme esa idea selvática que tenía en mi cabeza y me dijo que aunque se podían ambientar partidas en selvas, bosques o pantanos, lo normal era ambientarlo en ciudades cosmopolitas o pequeños pueblos de costa o rurales en los años veinte.

No era un juego de aventuras, era un juego de terror. Me señaló que era un poco coñazo porque los jugadores morían casi siempre o se volvían locos y había que hacer nuevos personajes para todas las partidas.

Las tramas iban sobre libros que servían para invocar a demonios mucho más antiguos que nuestro mundo y de sectas que o lobos solitarios que no dudaban en robar, secuestrar y sacrificar a cualquiera.

Los jugadores, sin tener porque ser todos detectives, tenían que investigar un caso relativamente normal(una desaparición, un robo…), lo que siempre terminaría llevándoles a tener que huir de los sectarios de turno(todo un pueblo muchas veces), encontrarse algún monstruo y presenciar cosas paranormales.

Cosas que sin duda afectan al estado mental de quién las ve, por lo que los jugadores, además de sus puntos de vida, tienen puntos de cordura.

Quedé maravillado. Era la antítesis de cualquier juego; cuanto más averigua o avanza tu personaje, peor, volviéndose loco y/o muriendo en la mayoría de casos. Además, en los años veinte, con luz de gas y armas de poca munición y calibre. Superados siempre en número y en fuerza, obligados a agudizar el ingenio para con suerte sobrevivir.

Recordé haber visto entre los libros de mis padres uno de Lovercraft(el creador de Cthulhu) en una colección, El horror de Dunwich, así que ese mismo fin de semana me puse a leer. Ya en “Horror cósmico” comenté lo angustioso que puede resultar leer a Lovercraft, sobre todo cuando se pone a describir monstruos.

Me hice fan incondicional. Lovercraft presentaba toda una cosmología de Dioses Primigenios en el universo, bastos y poderosos que con el paso de la eternidad fueron quedándose dormidos. A través de ciertos libros se les puede invocar pero jamás se les puede dominar, por lo que su lectura es una sentencia de muerte o, en el mejor de los casos, de locura.

En las historias de Lovercraft(y en las de los que las continuaron), los “buenos”, los protagonistas no suelen repetir por lo que realmente son los personajes “malos” los que dan continuidad y consistencia a este universo ficticio en el que el mal prevalece. Ningún Dios Primigenio es derrotado nunca, como mucho burlado. Incluso los dioses menores o los acólitos humanos logran imponerse muchas veces.

A la cabeza de estos Dioses Primigenios, está Cthulhu, con tentáculos y alas pero hay muchos más, como Dagon, el dios pez y cuyo relato se adaptó en España en la película Dagon, la secta del mar. Magnífica.

La trilogía no continuista del maestro Carpenter se basa de lleno en el mundo lovercraftiano: La cosa, El príncipe de las Tinieblas y En la boca del miedo. La primera va de un monstruo alienígena congelado en el Polo, la segunda de que Satanás es en realidad el esbirro de un dios más poderoso que se encuentra en otro plano y la tercera de un escritor que ha desaparecido y cuyo último libro vuelve loca a la gente que lo lee, volviéndose asesina compulsiva.

Reconozco que la segunda es bastante floja comparada con las otras dos, que son dos jodidas obras de arte.

Cuando vi el monstruo de La Cosa, por primera vez las descripciones que Lovercraft hacía de sus monstruos cobraron sentido. Que si tentáculos y babas por aquí y por allí, que si alguna extremidad o protuberancia, que si puede que dientes o colmillos, un par de ojos o quizás tres…

En la boca del miedo me parece una película sublime que escenifica en la actualidad lo que podría ser perfectamente una partida de rol para uno o dos jugadores. La editorial del escritor desaparecido contrata a un tipo para encontrarlo y éste da por sentado que tanto la desaparición como los supuestos ataques de locura de sus lectores son un mero montaje publicitario, por lo que quizás solo tenga que hacer el paripé y cobrar. Nada más lejos.

Cuando aún vivía en piso compartido(hará unos 10 años), nos aficionamos al Arkham Horror, un juego de tablero que había salido hacía poco(en España) basado en Cthulhu. En internet lo ponían por las nubes y pensamos que sería una buena inversión para el piso. Así fue.

Las reglas pueden resultar un poco mareantes al principio pero un par de partidas después(de dos, tres, cuatro horas… Depende del número de jugadores) se le coge el tranquillo.

El tablero aglutina los lugares más importantes de Arkham y los jugadores deberán moverse por él, atentos a la aparición de sectarios, monstruos o portales que den paso a demonios.

Con toda probabilidad mueren todos, se vuelven locos o quedan atrapados en extrañas dimensiones sin tiempo ni espacio. Diversión asegurada.

Hace relativamente poco me hice con alguna expansión y de vez en cuando secuestro amigos para recorrer las calles, cerrando portales inútilmente, sin poder evitar que un Dios Primigenio aparezca en la ciudad y lo mande todo a la mierda.

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Naci, creci y ahora estoy aqui.

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  • Cecínica

    Mira, por fin después de 4 años coincidimos en algo más que en quedarse hipnotizados viendo a Claire Danes.

    • Pero si aun no llevo 4 años con el blog y llegaste a el mucho despues de que empezara!! Y Shaymalan que?

    • Cecínica

      Todavía no hace 4 años de blog? Entonces esque se me ha hecho largo XD
      Aparecí después pero leí los post antiguos y los comenté así que lo mismo es.

      Shyamalan es bien.
      Y Fargo. Y Braindead.
      Bye

  • Jacobo Ríos

    Doy fe de que aún cometes errores al escribir Cthulhu, hay una camiseta que lo demuestra…

    Siempre me ha faltado y he temido por igual, una película basada más directamente en Cthulhu, es cierto que existe el mediometraje que hicieron hace unos años unos estudiantes, que era la leche, me encantó, pero querría llegar a ver algo más grandioso.

    Por cierto, si no lo has leído aún, te recomiendo que te busques los cómics de El Jovencito Lovecraft, son una pasada

    • Precisamente llevo unas semanas atento a sitios de segundamano porque quiero pillarme esos comics, tienen muy buena pinta