La ira que hay en mi (y en ti)

Un dia de furiaEl último boy scoutPaybackLos elegidosEl club de la lucha

Ketchup     Todos hemos querido alguna vez mandarlo todo a tomar por culo. La vida nos putea a todos; a unos más y a otros menos pero todos percibimos nuestro puteo como el peor, pues es el que sufrimos.

La vida está llena de conflictos y lamentablemente nunca se resuelven a gusto de todos. Conflictos grandes, conflictos pequeños… Conflictos cuyas resoluciones escapan a nuestro control y que terminan controlándonos. Frustraciones que se condensan en impotencia que desemboca en ira que desparramamos por donde no debemos.

La gente va llena de ira acumulada; por las noches la ponen a cargar junto al móvil… Pero luego no sabemos qué hacer con ella ni dónde descargarla porque por regla general no puedes soltarla sobre el origen. Ya sea tu jefe, tu pareja, tu cuñado, tu vecino…

Ya sea por obligación o por convicción, todos estamos sometidos en mayor o menor medida a yugos contra los que no nos revelamos y aceptamos a regañadientes. No canalizamos esa ira, no utilizamos los medios y herramientas correctas y pasamos de frustrados a frustrados y gilipollas.

Eso tuvo que entender el dios Joel Schumacher cuando hizo que Michael Douglas encarnara la ira y frustración cotidiana en Un día de furia. Un hombre corriente, con problemas corrientes, estalla un día cualquiera…

No nos damos cuenta que todos nos damos por culo a todos y eso al final, cansa. A veces son pequeñas cosas, detallitos que poco a poco minan nuestra alma… Y un día vemos que somos incapaces de ir al cumpleaños de nuestra hija, que el universo entero conspira para que no lo hagamos y es entonces cuando decimos “Basta”.

La película no es buena, es cojonuda. Por encima de todo, lo que hace es advertirnos de que todos llevamos un demonio dentro al que vamos engordando comiéndose a nosotros mismos. Un oscuro pasajero, como diría Dexter Morgan.

Es el miedo a no alcanzar nuestros objetivos, a no estar a la altura, a ser derrotados, lo que nos conduce a esta pequeña locura a la que llamamos sociedad.

Y es que uno puede terminar realmente jodido. Despertándose resacoso en el coche, oliendo a meados y con una ardilla muerta mientras tu mujer se tira a tu mejor amigo y tu hija te toma por el pito del sereno. Vaya, Bruce Willis en la grandiosa El último boy scout del magnífico Tony Scott.

Esta peli es sencillamente adorable. Si bien Schumacher posteriormente abordó el tema desde una perspectiva de frustraciones cotidianas, Scott se volcó sobre los perdedores que además de las frustraciones cotidianas de serie, tienen algunos extras.

Es evidente que Willis tiene más carisma que Douglas. Aparte, claro está, la diferencia de empleos. Ser detective da mucho más juego, sobre todo si te juntas con una ex-estrella del fútbol americano(ex–aficionado a la drogaina).

Ambos empiezan tratando de proteger a la misma chica por diferentes motivos(uno por trabajo y otro porque la quiere) y terminan enfrentándose a matones, mafiosos, políticos corruptos, deportistas dopados, grupos paramilitares… Todos los tipos de malos que te puedes encontrar en una buena peli de acción.

Comparando estas dos pelis, llegué a la conclusión que la ira es mejor soltarla poco a poco y no de golpe. También que sí te pones a reír como si nada y hacer chistes malos mientras alguien te da o va a darte por el culo, se confía y puedes aprovechar para hostiarlo.

Años después, vino Mel Gibson en Payback para decirnos que hasta los guaperas con mala vida están igualmente jodidos. Esta peli, cojonuda también, se me antoja como un poco mezcla de las dos anteriores en cuanto a ira y conflictos se refiere.

Aquí, el bueno de Mel interpreta para variar a un buenazo en circunstancias adversas. Porter, un ex-chulo demasiado educado, respetuoso y protector que se mete a atracador con sus colegas y lo traicionan. Dándolo por muerto.

Pero cual ave fénix, Porter resurge de la camilla de un matasanos y va en busca de su parte del botín. El sólo quiere su parte, no quiere nada más pero le pasa como a Foster(Douglas) y todo el universo conspira contra él. Por suerte, tiene la soltura callejera de Hallenbeck(Willis) aunque desde luego no su humor.

Y ya, si lo que queremos es meterle un poco de religiosidad al asunto, lo mejor que podemos hacer es adorar a Los elegidos. Es como si Jules Winnfield(Samuel L. Jackson en Pulp Fiction) tuviese dos sobrinos blancos irlandeses en Boston que un buen día se dan cuenta que han sido elegidos para repartir la Ira de Dios entre todos los malhechores.

Sin duda a destacar es el personaje de William Dafoe, como agente del FBI que los persigue. Un personaje en la línea del de Duchovny en Twin Peaks pero mil veces más cañero y refinado. ¡Todo un señor!.

Esta película consiguió perturbarme y brindarme la excusa religiosa por si un día me da por liarla. Es mucho más molón ir repartiendo hostias y balas porque Dios te ha elegido que porque no puedes ir al cumple de tu hija o porque tu mujer o amigos te traicionan. Tiene mucho más glamur. Confieso que en más de una secuencia se me erizaron los pelos del culo y me entó granas de gritar: “¡Aleluya!“..

Con Dennis Quaid en la peli de Enemigo mío aprendí que lo mejor para resolver un conflicto es encerrar a ambas partes. Que se maten o sobrevivan pero que dejen de dar por culo a los demás. Que no dilaten el proceso del enfrentamiento y que focalicen su ira solo sobre ellos.

Pero claro, la peli es un poco fantasiosa… Mucha casualidad que caigas en el mismo planeta deshabitado tu enemigo y tú. Sería como naufragar con tu suegra o sobrevivir al apocalipsis con tu vecino del segundo y encima, que la cosa acabe bien. Muy bizarro.

Sea como fuere, lo importante de la peli es que explican el porqué de la frase “Al enemigo ni agua”; se empieza así y se termina haciendo de canguro de los niños y eso no es. Eso es una mierda.

Deberíamos pegarnos más. Basta de debates, basta de asambleas. Que restaurasen los duelos o algo. “No, no. Una guerra de vez en cuando ya está”. ¿Cuántas guerras podríamos haber evitado si dos partes enfrentadas se hubieran subido a un ring a darse de hostias en el primer momento que uno hubiese mirado mal al otro?.

Es asi como desembocamos y concluímos en El club de la lucha(nota: no me he leído el libro(aun)). Es como si el personaje de Douglas se hiciera amigo de uno que es mezcla de los personajes de Willis y Gibson y tuvieran una odisea espacial parecida a la de Quaid(…).

Edward Norton, un oficinista gris, conoce a Brad Pitt(un vividor filósofo y macarra) y juntos deciden montar un club secreto en el que los integrantes se dan de hostias para de esta forma canalizar sus iras y frustraciones. Pero eso es solo el principio…

Sin duda, una película acongojante. Me gustó demasiado, quizá porque la percibí como una conclusión lógica a los problemas de la ira y las frustraciones. Me pareció/parece una solución coherente y resolutiva, a falta de otras.

Debería de haber un Ministerio del conflicto. Un organismo que estudiase las confrontaciones y las condesara en enfrentamientos físicos, quizás nos volviéramos más violentos al tener que defendernos continuamente pero paradójicamente tendríamos pocos conflictos sociales o internacionales.

Los pitidos en los atascos, los plenos de los ayuntamientos, las reuniones de vecinos, los gritos en el fútbol, los blogs de Internet… Verborrea absurda defendiendo o atacando posturas sin llegar nunca a una conclusión… Porque nunca nadie se considera vencido…

Yo sería partidario de colarme una noche en el Congreso de los Diputados para dejarle a cada uno un tirachinas(de los buenos, de competición) y una bolsa de canicas de acero. Arreglaban el país en 3 días.

NOTA DEL AUTOR: Ahora no vayáis a pegaros con todos por cualquier cosa, ¡qué esto es una alegoría, analfabestias!.

Acerca de

Naci, creci y ahora estoy aqui.

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  • No se si eres más de Whopper o de BigMac, pero en lo referente al cine cada vez estoy más convencido de que nos separaron al nacer, peliculones, todos! Boondock Saints no la conozco pero ya está en lista de descarga, quiero decir de descarga legal, eso siempre.
    Para no recibir sin dar, te dejo otro título sobre ira, venganza y macarreo de white trash inglesa, Twin Town, que no sé si se hizo antes de Trainspotting pero que llegó al videoclub del barrio a rebufo de esta. Que usted la disfrute con un poquito de Tourette.

    A todo esto, soy más de Whopper

    • HEspadas

      Esto es cine, hostias!!. Tomo nota del titulo recomendado y comienzo a realizar las gestiones pertinentes para su visualizado que hare….. COMIENDOME UN BIGMAC!!! (y eso que soy de PC)

  • Jesus Herrera

    Ufff que razon tienes.Todos tenemos un bicho ahi dentro pidiendonos a gritos violencia y egoismo…