Jaque mate

En busca de Bobby Fisher – Jaque al asesino – La tabla de Flandes – Chesster

BlogOut_117wConocer los juegos de Rol significó para mí una liberación en todos los sentidos ya que, antes de toparme con ellos en mi adolescencia(ya hablé de ello en “Mamá, juego a Rol”), había sufrido una niñez frustrada con los juegos normales, concretamente con los clásicos. Las cartas, el parchís, la Oca, los dados…

Me aburrían todos los juegos y, quizás por inercia, tampoco me atrajo ni el futbolín ni el billar ni el póker. Lo pasé bastante mal una época en la que íbamos a unos billares a ligar, terminaba solo jugando al Tetris en la máquina recreativa, dándoles la espalda a todos.

Cita_117

Tan solo el ajedrez había conseguido atraer mi atención y entretenerme horas y horas, curiosamente de los pocos juegos que no todo el mundo jugaba, alegando que les aburría.

Pero a mí me encantaba y en cuanto en mi colegio hicieron una especie de club de ajedrez me apunté como un loco. La cosa estuvo bien ya que por un lado se había apuntado la chica que me gustaba y por otro un chico de otro curso que al final se ha terminado convirtiendo en uno de los amigos más viejos que tengo y con el que he jugado muchas partidas de ajedrez. Y de rol.

Éramos pocos, jugué muchas veces con cada uno, la chica y el otro friki, y supongo que eso hizo que me tomara las cosas sin competitividad, disfrutar del mero hecho de jugar con alguien.  Aunque para ser sinceros, disfrutar del juego lo hacía con el chico.

Con la chica, mi “reina“, no podía evitar quedarme embobado mirándola mientras ella pensaba su jugada. Yo a veces hacía movimientos ilógicos ya que descubrí que de esta manera tardaba más en decidir su jugada. Resultó ser una estrategia que más adelante aprendí a utilizar.

Mi interés por el juego fue en aumento y empecé a interesarme por sus orígenes, estrategias, jugadores famosos y cierta filosofía que muchos encontraban en el ajedrez. Enseguida me hice con un ajedrez electrónico y jugaba siempre que podía.

El club de ajedrez del colegio no duró mucho y me apunté a uno local pero allí jugaban siempre contrarreloj y a mi me ponía de los nervios eso de estar pulsando el reloj tras cada jugada. Al final pasaba de darle al reloj, me distraía, no soportaba la violencia con la que algunos le daban, así que me ganaban casi siempre.

Sí, era consciente de que así se jugaba a nivel profesional pero no estaba de acuerdo con ello. No me imaginaba yo a esos árabes hace más de mil años con prisas a la hora de jugar, dándole la vuelta a un reloj de arena. O a lo mejor sí.

AjeducaBAN

El caso es que de cualquier manera, el tiempo que pasaba con el friki y con la chica se vio reducido drásticamente y eso unido a la “profesionalización” del juego, hizo que poco a poco me decantara más por jugar con el ajedrez electrónico.

Finalmente el desamor(¡qué malas son las mujeres!) hizo que dejase de ir.

Eso no significó que dejase de interesarme por el ajedrez y jugar con alguien siempre que podía pero reconozco que en cuanto empecé con los juegos de Rol, lo dejé por un tiempo olvidado.

Cuando vi la película de En busca de Bobby Fisher tuve un rebrote de fiebre ajedrecista. Me encantó como refleja ese primer momento de madurez en el que descubrimos que para ganar en una competición, debemos hacer perder al contrario. Odiarlo en cierta medida. Sin perder la deportividad, claro.

Una película de Steven Zaillian con música de James Horner, basada en la vida del niño prodigio Joshua Waitzkin, al que compararon con el maestro Bobby Fischer. Con Ben Kingsley y Laurence Fishburne en el reparto.

A los pocos años tuve otra oleada ajedrecista gracias a Jaque al asesino, era la película que necesitaba en el momento que la necesitaba. El inmortal Christopher Lambert es un jugador profesional al que la policía toma como sospechoso de unos asesinatos cuando en realidad el verdadero asesino, buen conocedor del ajedrez, se comunica con el anónimamente para burlarse y retarlo.

Como decía, la película que necesitaba, menos moña o metafísica, con sangre, disparos y con una Diane Lane que quita el hipo.

Ya en la universidad, con las hormonas más calmadas(en cierta medida, tampoco tanto), vi La tabla de Flandes. Me lamenté muy mucho de no haberme leído la novela del gran Pérez-Reverte antes pero ahí estaba yo, viéndola en La2.

La historia va de una restauradora que descubre en un cuadro los posibles movimientos de una partida de ajedrez que podrían revelar un viejo misterio pero según avanza en su investigación, gente que le rodea es asesinada y siente que la vigilan.

Me pareció una película y una historia sublimes, de esas que te preguntas porque la echan en La2 a esas horas y no la ponen en plan estrenazo, anunciándola a bombo y platillo.

Debería haber una asignatura de ajedrez en el colegio, al igual que de música(como ya comenté en “Me gusta todo tipo de música”). Los beneficios que pudieran tener son tantos, que daría para un libro.

Eso es lo que defiende el proyecto Ajeduca(Ajedrez y Educación) que el ajedrez se introduzca como una materia más y yo no les puedo quitar la razón. El libro de Ajeduca de “Entender el ajedrez educativo”, que podéis solicitarlo pinchando aquí, es un libro orientado de manera no excluyente a profesionales de la enseñanza para introducir a los alumnos en el ajedrez y apoyarse en él para otras materias y enseñanzas.

Recientemente, mis conocidos de Animo producciones(uno de sus cortometrajes está inspirado en un relato mío(ver cortometraje “Miedo”) se han unido a Ajeduca, concretamente a través de su obra Chesster, con una historia y un imaginario ajedrecista que va a servir de hilo conductor a los pequeños desde Ajeduca.

No he podido resistirme y he tenido un nuevo rebrote ajedrecista, parece que me viene en ciclos…

¡Puedo jugar al ajedrez en el móvil!… Hasta ahora no había caído… ¡Y con otros jugadores de por ahí!. Esguince de pulgar y dolor de cuello, ¡allá voy!.

En fin, pensadlo un poco. Asignatura de ajedrez… ¿Quién me va a negar que no suena bien?.

Acerca de

Naci, creci y ahora estoy aqui.

Publicado en Arte y Cultura, Ultimas entradas Etiquetado con: , , , , ,
  • Jacobo Ríos

    La verdad es que el ajedrez nunca me ha atraído demasiado, cosa rara porque me encanta la estrategia, supongo que es un tema de perspectiva de estrategia, como en esos videojuegos que tenías que construir ciudades o hospitales, era estrategia larga y pesada, y quizás eso me pasaba con el ajedrez. Por otro lado, siempre he pesando que si las piezas fueran minirobots con los que pudieras dar una paliza a las del rival, me habría llegado a convertir en profesional.
    De cualquier forma soy más de las damas, aunque para ser sincero me fijo más en las que de damas tienen poco.

    De las mencionadas Jaque al Asesino y La Tabla de Flandes me gustaron bastante en su momento, pero en perspectiva la cosa cambia hasta el punto de preferir no revisionarlas, y no lo digo solo por el doblaje horrible de la segunda, solo digno de Verónica Forqué en El Resplandor.

    El ajedrez es otra de mis tantas asignaturas pendientes, y la verdad que como asignatura, valga la redundancia, la habría preferido de sobremanera a religión y tantas otras inutiles que tuvimos que dar y contaban para media.

    • No te gustara tanto la estrategia cuando nunca te ha atradio el ajedrez, el primer gran juego estrategico :p

      A las damas tuve mi epoca pero acostumbrado al ajedrez, q todas las fichas fueran iguales me terminaba resultando superaburrido.

      La de En busca de Bobby Fisher no la has visto? Esta bien, tu sabes, cine de superacion con tintes infantiles pero bastante entretenida y resultona.

      Las otras, la caña, de la actriz de La tabla de Flandes, me enamore. Nos casamos pero al final nos divorciamos. Al año nos volvimos a casar, al poco a separar y finalmente de nuevo a divorciar…. ¡Cosas de la vida!

    • Jacobo Ríos

      Sí que vi la de Bobby Fisher, pero guardo un recuerdo muy vago, y no recuerdo que me gustará demasiado, no basanron una de las tramas de Compañeros en esa película?

    • Compañeros? Ni idea, yo no usaba de eso 😀