Hombre blanco heterosexual

Marvel CalifornicationDos hombres y medioEl gran Lebowski

wFoto016-Hombre_01c      Estoy harto del acoso que sufrimos los de mi condición. Todos nos repudian. Cualquier otro puede tener su propio día con orgullo pero no nosotros. Somos ciudadanos de segunda. Si no eres como nosotros, puedes ser guay ya de por ti. Pero nosotros no, nosotros de por sí somos malos.

Hemos oprimido, maltratado, esclavizado… Somos lo peor.  Somos animales violentos. Machistas. Homófobos. Xenófobos

Y me pregunto ¿por qué buscar una paridad?. ¿Cuáles son las diferencias que nos hacen buscar esa igualdad?. ¿Somos difirentes?, ¿o iguales, sin importar el género?.

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Los niños tienen pene. Las niñas, vagina“… Es algo que aprendí con Poli de guardería. Somos diferentes. Eso no quita para que podamos coexistir en cierta armonía, en igualdad de condiciones pero si exigimos paridad en lo que sea, es un criterio sexual, no de capacidad o cualificación personal.

Ese populismo nos va a llevar a hacer las cosas mal, a entender que todo se resume en que tiene que haber al mando el mismo número de mujeres que de hombres. Vaya, que el sexo/género importa.

Aparte, deberíamos definir bien qué es un hombre y qué una mujer.  Porque así a priori me asaltan varios interrogantes…

Uno de ellos es que si a cargo de una empresa o gobierno hay el mismo número de hombres que de mujeres y un hombre decide cambiarse de sexo… ¿Lo echarían y meterían otro hombre?, ¿esperarían a que una mujer también quisiera cambiar de sexo?.

¿Y los gays y lesbianas, cómo los consideramos?. Pero mira que somos imbéciles.

Esta tendencia del pensamiento social contemporáneo está teniendo consecuencias nefastas, como que el dr Watson sea una china o como la destrucción de Marvel mucho antes de pasar a Disney.

Si algo definía a Marvel era que se trataba de un universo muy dinámico, con universos paralelos, futuros alternativos… Todo era posible. Muestra de ello era su mejor serie, What if?(¿Y si?): Microuniversos motivados por un simple cambio…

¿Qué necesidad había de volver a Nick Furia negro?.wFoto016-Hombre_03

Joder, si mola Superman, pues hacemos a Supergirl. Si mola Iron Man pues hacemos a Máquina de Guerra… Es sencillo, ¿no?. Pues no, tenemos que ser guays. Así pasa que luego hacen la peli de Daredevil y resulta que Kipking es negro.

Y así vamos y hacemos Thor y vemos a esos dioses nórdicos, muy blanquitos todos ellos y alguien dice “Esto es un poco racista, o sea, ¿no? “. Venga, pues Heimdall que sea negro… ¿Se puede ser más cateto e ignorante?.

Y aún me vendrá alguien flotando entre mariposillas diciéndome “¿Pero qué más da el color de la piel o el sexo?”… ¿Y porqué cojones el cambio nunca es a la inversa?. ¿Por qué nadie se vuelve hombre blanco heterosexual?. ¿Y si hacemos un Shaft blanco?. ¿Y si el próximo personaje de Matthew McConaughey fuese “Juana” de Arco?.

En fin, el caso es que ya está bien. Basta. Dejad de perseguirnos, de cambiarnos, de exterminarnos… Parad este genocidio silencioso.

El hombre blanco heterosexual está en peligro y si nadie hace nada por remediarlo, será el fin de nuestra especie.

Por ello, voy a señalar varios referentes icónicos que los hombres heterosexuales blancos debemos tomar como grandes reivindicadores de nuestra condición humana. Valientes exploradores de la existencia, que alcanzan horizontes que nosotros oteamos desde el sofá.

El primero es Hank Moody(David Duchovny) en la grandiosa serie Californication. Este tío ha marcado un antes y después en mi vida. Nunca imaginé que un día Fox Mulder dejaría de ser Fox Mulder para mí. Que le den a Scully.

Hank Moody es un escritor de cierto éxito y de espíritu descomunalmente libre. Tanto que apenas puede mantener su matrimonio ni su familia(tienen una hija pequeña gótica que toca la guitarra eléctrica). Se puede decir que el tío se pasa el día follando y bebiendo y, claro, así no se puede.

Se folla a la vecina, a la hija de la vecina, a la profe de la hija, a la amiga de la mujer, a la del supermercado, a la farmacéutica, a la universitaria que le pide un cigarro… Cada capítulo es una bacanal de imágenes explícitas.

A pesar de que tanto su mujer como la hija lo han pillado más de una vez infraganti, lo echan y lo vuelven admitir cada dos por tres…

Su mejor amigo es su representante, casado con una pitufa cocainómana y chillona, que se apunta a todos los desmadres ya que él también tiene la imperiosa necesidad de repartir su esperma a los cuatro vientos.

Una serie cojonuda, con apariciones más que estelares. Una serie que muestra un líder a seguir. Una luz en la oscuridad. Un afán de superación sin límites. Y no el pichafloja de Barney Stinson.

Pero si la serie os parece demasiado explícita, podéis optar por la serie Dos hombres y medio. Charlie Sheen… ¡Qué gran hombre blanco heterosexual!. Es lo mismo pero sin tanto explicitismo.

El gran Charlie interpreta a un músico/pianista/compositor de melodías publicitarias que vive en su casa de la playa de Malibú, bebiendo y follándose a todo lo que encuentra. El hecho de que su hermano se divorcie y se vaya a vivir allí con su hijo pequeño, no va a cambiar las cosas.

Todo lo contrario ya que ambos le proporcionaran todo tipo de contactos femeninos sin poder evitarlo.

Sólo hay 3 mujeres que medio respeta. Su madre, a la que considera una bruja. Su vecina-acosadora de abajo(a la que ya se tiró una vez) y la gran Berta, la ama de casa hard-rockera que todos querríamos(a veces es desagradable pero hace un bizcocho de maría…).

El bueno de Charlie se ve que es del método Stanislavski y tras 7 temporadas y media(no terminaron la 8) le dieron la patada(matan al personaje, os podéis imaginar cómo tenía a los productores) y para la 9 y siguientes metieron a Ashton Kutcher, con un personaje muchísimo más light y buenazo. No es lo mismo pero es parecido, se nota menos que cuando cambiaron a la madre del Príncipe de Bel Air.

El chaval que interpretaba al sobrino tampoco duró mucho más. Después de unas cuantas temporadas sin Charlie, también dejó la serie. Solo que se metió en nosequé secta religiosa a adorar a Jesús y a decir que la serie era el Diablo…

Pero sin duda, el mejor ejemplo de todos a seguir(a pesar de lo mucho que nos gusten los anteriores) es El gran Lebowski. Toda una declaración de principios, de filosofía de vida de lo que realmente es un hombre blanco heterosexual o lo que tendría que ser.

Alguien que no pretende cambiar el mundo ni su entorno, sólo que le dejen en paz y pueda jugar a los bolos, beber rusos blancos, fumar marihuana… Y quizá ayudar a una amiga feminista y psicópata a quedarse embarazada.

“El Nota”(tal y como lo conocen todos y se da a conocer) desconectó hace tiempo del mundo, no le interesan tantos conflictos, tanta ira… No es que sea pacifista, simplemente se la suda. Es ese estado que los hombres blancos heterosexuales vamos adquiriendo con la edad, según vamos comprendiendo al mundo y siendo cada vez más conscientes que no hay nada que hacer por arreglarlo.

El caso es que el Nota solo quiere vivir tranquilo pero el universo entero parece conspirar contra él a un nivel que solo los Coen saben imaginar.

Una grandiosa obra maestra-para mí la mejor- de los hermanos Coen, dirigiendo al magnánimo Jeff Brigdes.

La película es de tal magnitud que no solo tiene convenciones y asociaciones propias, también es una religión. Yo soy un beliver y tú también puedes serlo, aunque no seas un hombre blanco heterosexual. Nos la suda lo que sea, mientras te lo tomes con calma.

Acerca de

Naci, creci y ahora estoy aqui.

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