¡Épico-fantástico!

Cristal Oscuro – Legend  – Krull – Dentro del laberinto – Willow

BlogOut_093wUna de las cosas por la que quizás me gusten las historias épico-fantásticas es que suelen simplificar la lucha interna del ser humano entre el bien y el mal en algo físico, cuantificable, encarnizado en personajes polarizados de mayor o menor poder o fuerza.

Sin embargo, en ellas, la fuerza física aunque suele venir bien, no es algo indispensable. Sobre todo frente a los malvados de nivel. La motivación, el ingenio, la cooperación… Y algún hechizo.

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En la sociedad actual es muy difícil diferenciar entre el bien y el mal. Estamos saturados de información, de costumbres y tópicos. Vamos de aventureros pero la realidad es que no hemos salido de la posada nunca. Nos emborrachamos contándonos unos a otros nuestras presuntas aventuras, nuestras hazañas y logros. Hablamos de lo que hay ahí afuera. Al calor del fuego.

Ninguno afronta esa lucha. Todos damos por supuesto que somos los buenos y si estamos todos juntos, aquí, y no pasa nada, pues es que todo va bien. ¿O es que alguien escucha el puto árbol cuando cae en un bosque que no hay nadie?.

Ya comenté con anterioridad algo sobre los juegos de Rol; aparte de la posible misión u objetivo, dentro de los personajes, los jugadores deben interpretar sus moralidades correspondientes e interactuar, por lo que no solo terminas comprendiendo que la vida, la existencia es un conflicto en si misma, también que si quitamos todas esas capas de civilización moderna, todo se resume a una lucha entre el Bien y el Mal y no siempre somos los buenos.

Por eso me gustan las historias épico-fantásticas, son más sencillas. En ellas suele verse reflejada con claridad meridiana el gran sistema de alineamiento y el enfrentamiento entre el Bien y el Mal a distintos niveles.

No es como ahora, que todo está confundido y nos pegamos y nos gritamos sin pararnos a pensar si somos los malos.

Estamos embutidos en la sociedad(ya comenté acerca de la sociedad anteriormente) y lo único que hacemos es echar capas sobre esa lucha entre el Bien y el Mal para que de este modo, todos podamos pensar que somos los buenos.

Nos enfrentamos por equipos de fútbol, por una bandera u otra, ¡por colores!, en el mejor de los casos, por religión y digo mejor porque es el más comprensible…

El tema es que hoy en día es complicado reconocer a una princesa en apuros, a un auténtico héroe o al mayor de los rufianes. Como decía antes, somos aventureros que no han salido nunca de la posada; nunca hemos presenciado o protagonizado alguna hazaña heroica ni nos hemos enfrentado a nadie a muerte. Nunca nos hemos topado con un dragón que tuviera prisionera a la más bella de las damas.

Es complicado reconocer el Bien y el Mal porque nos hemos complicado la vida, esforzándonos en ello.

No digo que ese mundo sexista, violento y sin tecnología tuviera que imperar pero en fin, creo que se me entiende.

En este género, así en plan para todos los públicos, hubo unas cuantas que me marcaron de pequeño, como a muchos otros.

Jim Henson fue uno de los que más me abrió la cabeza en este sentido literal y metafóricamente(como a muchos otros). Primero fue con El Cristal Oscuro; una película entera con marionetas(y gente totalmente caracterizada), representando seres de otro tiempo, otro mundo(lo que le daba más credibilidad al aspecto de las marionetas) con su propia cosmología y tal pero que en resumen la película va de esa lucha entre el Bien y el Mal. Básicamente.

En su momento me resultó rara, perturbadora, quizás ya que me hizo plantearme/creer que podía haber otros mundos literalmente que fueran de fantasía, con gente con caras raras.

Pero antes de que Henson volviera a la carga, el bueno de Ridley Scott hizo Legend y Jerry Goldsmith le puso música.

Aquí nos ponen directamente al mismísimo Señor de las Tinieblas haciendo de las suyas en un reino mágico(e imaginario), con unicornios y todo. ¡Y qué Señor de las Tinieblas!, ¡el grandísimo Tim Curry en una de las mejores interpretaciones y caracterizaciones del Diablo!. ¡Cómo me imponían esos cuernos enormes y esa cara roja!.

Un Tom Cruise de chaval de prota con una Mia Sara como princesa a rescatar.

Luego, Peter Yates hizo una película muy molona, Krull, en la que se le intentaba dar una aire futurista a todo esto, con disparos láser y castillos invasores que llegan volando. Con Liam Neeson apuntando maneras de secundario. O terciario. Y con la música de James Horner.

Volvemos a lo mismo; motivaciones y conflictos claros, enemigos identificados.

Una película que me sorprendió, sobre todo por ese rollo futurista-retro(y no al revés)en medio de un mundo épico-fantástico.

Y en esto que vuelve Jim Henson y suelta Dentro del Laberinto, en plan “¡Qué a lo mejor te puedes caer en uno de esos mundos!. ¡Puf!, ¡Ya hubiéramos querido(o querríamos) alguno!. Aunque fuera en plan chungo, como que al Rey de los Goblins se le antojara quedarse con tu pequeño hermanastro cuando está a tu cargo.

Bueno, vale, no se le antoja, realmente se lo piden pero bueno, para el caso… Además el Rey de los Goblins es David Bowie y le da por ponerse a cantar y a bailar con sus goblins… Si yo hubiera tenido un hermanastro mayor, quizás no me hubiera importado que me dejara con ellos.

La cosa es que aquí la prota, hermanastra mayor, es Jennifer Connelly. Una jovencita soñadora devoradora de libros de la que me enamoré dos veces y con la que estoy casado en dieciocho mundos paralelos.

Pues eso, que lee mucho y cuando no aguanta más los llantos de su hermanastro, le da por recitar una invocación que leyó… Y la lía.

Sin duda un peliculón lleno de momentos y personajes inolvidables. Mucho tiene que ver que el guión sea de Terry Jones.

Y ya luego llegó Ron Howard, partiéndolo todo con Willow. Es una de las primeras películas que recuerdo ver en cine, con auténticos momentos de emoción, tensión, perplejidad…

Una de las cosas que recuerdo que más me impactó fue que los trolls no resultaban tan tontos y graciosos como los pintaban en David el Gnomo.

El asunto es que hay una reina malvada hechicera que quiere conquistarlos a todos y lo está logrando pero hay una leyenda acerca de una niña que nacerá y la derrotará y el caso es que nace y…

A mi la que me conquistó fue su hija, Sorsha, quedé cautivado con sus poderes, como le pasó al gran Val Kilmer.

Total, soy muy simple, lo reconozco. No me gusta hablar como los políticos, me gusta que haya muchos síes y noes en las conversaciones. Y que los malos sepan que son malos. O sepamos.

 

Acerca de

Naci, creci y ahora estoy aqui.

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