Dragonlance

El mundo de la Dragonlance es el mundo Krynn y, principalmente, de Ansalon, un gran continente. Un mundo de diferentes razas, de guerreros, caballeros, magia y misterios. Un mundo  en el que cada mago ha de elegir si servirá al bien y vestir el blanco, al mal y llevar el negro o a ninguno de los dos y elegir el rojo para el color de su túnica.

Todos andan convencidos de que los Dioses abandonaron Krynn después de descargar su furia lanzándoles desde los cielos una montaña envuelta en llamas que lo cambió todo. Lo que no muchos saben es que en ausencia de los Dioses, los dragones, unas criaturas tan salvajes como inteligentes, han vuelto. Con ellos aparecerán los draconianos, medio humanos, medio dragones que empiezan a formar ejércitos.

Drangonlance es un mundo épico-fantástico en el que se ambientan las novelas de Margaret Weis y Tracy Hickman, a los que posteriormente se les unieron otros autores. En su mayoría son trilogías y en la actualidad ya hay más de cien novelas.

Se ideó por alguien que jugaba(y mucho) al D&D(rol) por lo que tanto las historias como el mundo en sí están pensados minuciosamente, como por ejemplo sustituir los “típicos orcos” por otras criaturas(los draconianos) o hurgar en el alineamiento de los personajes, radicalizando a algunos y haciendo a otros más dinámicos.

Lo primero que me llamó la atención cuando descubrí a mediados de los noventa en la librería El Retorno de los Dragones fue evidentemente su portada. En aquella época, juzgar un libro(o un disco o película) por su portada(y lo que decía su contraportada) era práctica habitual.

Como decía, me quedé fascinado con la portada. Había tres personajes posando, uno de ellos, un curtido caballero con pinta de pocos amigos, los otros dos vestían como los indios del Oeste pero eran rubios y el hombre era barbudo. Detrás de ellos, acechando, un dragón rojo.

Prometía. Era un libro tocho e indicaba que era el primero de una saga, Crónicas de la Dragonlance.

Me lo llevé a casa y lo devoré. Volví a Ángel, mi librero de cabecera y le pedí que encargara las otras dos partes. Después de eso, me indicó que había más libros y ya fue un no parar.

Supongo que resultó el producto más rentable de la editorial Timun Mas, que creo, siguen reeditando o, por lo menos, vendiendo. Bueno, tras los libros del tipo Elige tu propia aventura, claro, como ya comenté en “Portales a otros mundos”.

Total, la historia comienza con el reencuentro de unos compañeros de aventuras que se separaron hace unos años y prometieron volver a reunirse. Cuatro humanos, un semielfo, un enano y un kender(parecido a los hobbits).

Algunos de los compañeros han cambiado, como Tanis, el semielfo, que se ha dejado la barba, decantándose por su parte humana o Raistlin, el mago, que ahora tiene un aspecto fantasmagórico y resulta mucho más siniestro que antes. La única en no asistir habiendo dejado una nota misteriosa es Kitiara, hermanastra de Raistlin y de su gemelo Caramon, un fornido guerrero.

Según van llegando, se encuentran que en su ausencia, la ciudad y los alrededores han caído bajo el control de una secta religiosa que utiliza goblins como soldados y que anda buscando un báculo.

Entre cervezas, todos hablan acerca de que han escuchado rumores sobre la proximidad de una guerra y  sobre ejércitos de extrañas criaturas. También comentan que deberían pasar desapercibidos pero entonces ocurre un altercado en la posada en el que se ven involucrados y que pone al descubierto a una pareja de bárbaros de las llanuras que portaban en secreto el báculo que andan buscando… Así que se ven obligados a huir todos juntos.

Como decía, me enganchó. A mi y a legiones enteras por todo el mundo. Los personajes, sus vínculos y motivaciones son increíbles. El mayor exponente en este sentido son Raistlin y Caramon, los gemelos Majere. Totalmente opuestos física, mental y moralmente. Caramon es el típico brutote bonachón mientras que Raistlin, canijo y enfermizo, es algo más que arisco y sociópata.

Raistlin, que comienza como un DrHouse mago, a lo largo de los libros, se convierte en uno de los villanos más cabrones y poderosos a tener en cuenta en cualquier ranking de malvados que se precie.

Sturm es otro personaje que cala hasta los huesos, el típico caballero con un código de honor extremo. No sé, cada acto, cada palabra lo perfilan dentro del arquetipo pero a la vez lo hacen único.

Tanis, el semielfo, es más o menos el líder, a expensas de las manipulaciones o coacciones de Raistlin con el que trata de llevarse bien ya que está coladito por su hermanastra,  la guerrera Kitiara, que se ausentó del reencuentro pero les dejó una misteriosa nota.

Supongo que no es de extrañar que con Dragonlance empezara mi acercamiento al rol aunque paradójicamente no fue a lo primero que jugué. Ya hablé de mis inicios roleros en “Mamá, juego a rol”.

En la librería apareció Los mundos de TSR, un libro de ilustraciones de mundos imaginarios que me puse a ojear con detenimiento sin ningún tipo de pudor. Para variar, me llamó la atención su portada. Resultó que no eran mundos imaginarios en general, si no concretos, cada uno con su nombre, temática e incluso estilo.

Entre ellos encontré ilustraciones de la Dragonlance y ello me emocionó(téngase en cuenta que en aquella época internet estaba en pañales, por lo que encontrar imágenes de algo no era tan fácil) pero también me dejó algo mosca ya que me hizo preguntarme “dónde” estaban esos otros mundos como Ravenloft o Darksun, cuyas imágenes me habían cautivado.

Luego llegó un suplemento del juego de rol que adquirí convencido de que era un cómic. Me quedé atónito al retirar el plástico y encontrarme con una pseudo historia, mapas, planos y fichas de personajes. Me resultó como una especie de rompecabezas  en el que más o menos entendía sus piezas por separado pero no tenía ni puta idea de qué querían formar en su conjunto.

Menos mal que enseguida, en mi primer año de instituto, tras varios meses viéndole el cogote, el que se sentaba delante de mí, se giró y me sorprendió garabateando una especie de mago. Pretendía que fuera Raistlin pero no se le parecía una mierda. Le dije que era un personaje de unos libros que me estaba leyendo y resultó que él se había leído más que yo. Menos mal que el dibujo quedó olvidado. “¿En serio no has jugado nunca a rol?” me preguntó extrañado viendo que la Fuerza era poderosa en mi.

El caso es que, a pesar de todo, a lo primero que jugué(con él y un par más de la clase, desconocidos hasta el momento) fue a Rolemaster y unas cuantas partidas después se empezó a alternar con El Señor de los Anillos. Con la tontería, Dragonlance fue uno de los últimos juegos de rol que jugué y al que menos he jugado, a pesar de tener material de sobra.

El Señor de los Anillos me lo leí después de Las Crónicas de Dragonlace(y antes de Las Leyendas de Dragonlace). Había tenido oportunidad de leerlo mucho antes pero, sinceramente, la portada no me llamaba la atención.

En fin, algún videojuego retro hay y también un cómic. Empezad por El retorno de los dragones, si os gusta, os termináis la trilogía y si también os gusta, seguro que para entonces ya sabéis con qué libros seguir pero no lo recomendéis mucho, no vayan a hacer la peli(ya se hizo una animación experimental, como aquella del Señor de los Anillos, mezclando tipos de animación, más modernos, con ordenadores pero con los mismos nefastos resultados).

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Naci, creci y ahora estoy aqui.

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  • Jacobo Ríos

    Pues me suena que no hace mucho leí algo de que querían llevar al cine el mundo de Dragonlace, aunque no me eches mucha cuenta al respecto porque no le di mucha importancia ya que no se veía que fuera a salir nada de ahí.

    • Si, a mi tb me suena pero no creo que le vayan a meter mano, al menos hasta que Juego de Tronos termine y aun asi, tampoco creo… Veran mas viable hacer algun remake o reboot de Willow o alguna de esas.

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