Doctor Who

Doctor Who es una serie inglesa de ciencia-ficción que comenzó a emitirse a principios de los años sesenta hasta finales de los ochentas y luego desde el 2005 a la actualidad. La premisa es muy sencilla; un hombre muy inteligente que se presenta como “el Doctor” a secas, que viaja en su TARDIS(nave espaciotemporal) y que cada cierto tiempo o al recibir daño, se regenera, cambiando de aspecto y personalidad.

Este último y genial detalle es la clave de que la serie pueda ser tan longeva sin perder coherencia, es decir, que se trate del mismo personaje, del mismo Doctor pero… ¿Doctor qué?

Bueno, eso lo tendrá que averiguar quien no lo sepa. La serie puede verse directamente lo emitido a partir del 2005, de hecho, creo que la serie puede verse a partir de que empiece “cualquier Doctor”.

No soy un whovian o, al menos, no de gran nivel. Tengo en mente cambiar la puerta de mi salón y sustituirla por una simulación de TARDIS incrustada en la pared, pero hasta entonces solo seré un fan normalillo.

Eso sí, a mi favor es que en su día siendo yo chaval, conocí al cuarto Doctor. Sí, sí, antes de que empezara toda esta whoviwanada. Estaba en casa de un amigo, fuera más bien, y entramos a coger algo para jugar o enredar. La tele estaba encendida en el salón y en ella había un tipo muy pintoresco que entraba en una cabina azul de madera que resultaba ser muchísimo más grande por dentro y que era una nave espacial…

La cosa es que mi amigo volvió a salir con el resto y me autorizó a quedarme “un momentillo”. Me tragué todo el capítulo y salí algo perturbado. La historia iba de que unas plantas alienígenas o algo así, se había infiltrado en la Tierra y la cubrían entera, atacando a la gente. “El Doctor” era una especie de megacientífico excéntrico, más bien feucho y con cara de loco, del futuro y que salvaba a todo el mundo sin pegarse con nadie.

Creo recordar que eran los inicios de Tele 5, la pantalla amiga, que tardó en poder verse en mi zona. A lo sumo, vería tres capítulos casi enteros… Entre la impuntualidad televisiva y la baja calidad de la señal ¿cómo iba a hacerme whovian, maldita sea?.

Encontré en el videoclub la de Dr. Who y los Daleks, pero no supe encajarla con lo poco que había visto en la serie y lo cierto es que con el tiempo, fue cayendo en mi olvido.

Pasaron los años y también las décadas y me enteré de que el Doctor había vuelto y a todo el mundo le gustaba. Evité verla por todos los medios, pero resulta que me puse a ver Torchwood, con la que flipé un poco y resultó ser una especie de spin off de Doctor Who.

Finalmente me puse con el Doctor, con el nuevo Doctor de 2005, el noveno Doctor. El primer capítulo lo empecé varias veces, pero una vez dentro, fue un no parar.

No es una serie pretenciosa, está hecha para el más puro entretenimiento. Aventuras, amistad, pacifismo, turismo espacial y temporal… Ligeros apuntes de historia… Todo ello literalmente de la mano de un Señor del Tiempo, el último de su especie y su TARDIS, la última TARDIS también, con vida y consciencia propia.

A pesar de tener unos miles de años y de haber viajado a todos los rincones del universo y del tiempo, el Doctor, continúa viajando, buscando saciar una curiosidad infantil por cualquier cosa nueva o anómala. Su alto sentido de la moralidad, le lleva a involucrarse en todo tipo de conflictos, que siempre se las apaña para resolver sin el uso de la violencia. Más o menos.

El tema es que el Doctor se aburre, tela. Necesita la compañía de humanos, concretamente de señoritas. Híbridos de acompañante y pupila, de tensiones no resueltas. Alguien mortal que le aporte de vez en cuando otra visión pero que lo flipe tanto como él al encontrarse problemas que traerán consigo peligros, aventuras y quizás algún misterio.

“Puedo recogerte ahora mismo en tu casa, en tu cuarto. Nos tiramos quince días por el universo y te devuelvo cinco minutos después de cuando te recogí”… ¿Pero quién no se va a apuntar a eso?. ¡Llévame a mi, Doctor!.

A ver, no todo es de color de rosa con el Doctor. Hay peligros, no solo a los que se tira de cabeza a curiosear. Con el paso de tanto tiempo, se ha ganado enemigos acérrimos, algunos a título personal, como el Amo, pero también organizaciones, como el Silencio y también especies enteras como los Daleks o los Cibermen.

A mí, los que más mal rollo me dan son los ángeles llorones, que son alienígenas que adoptan la forma de esculturas y solo pueden moverse(y matarte) cuando nadie las mira.

Las tramas suelen ser episódicas, pero cada temporada también tiene su propia historia, al igual que cada Doctor y cada acompañante.

Lo genial del Doctor es que siempre es un alfeñique. No busca peleas y lo último que haría sería utilizar un arma. Aún así, se las ingenia siempre para derrotar a sus enemigos y salvar cualquier obstáculo, equipado únicamente con su destornillador sónico (y a veces ni eso), que desatornilla, analiza cosas y se conecta con ordenadores… ¡Ahí es ná!.

Y corre. Corre más que Tom Cruise. Unas veces huyendo de lo que va a explotar y otras veces yendo hacia ello.

Los Doctores cambian, las acompañantes también y esto hace que surjan predilecciones. Yo personalmente me quedo con el undécimo Doctor y con la chica que esperó, Amy Pond… ¡Ains, quién fuese centurión!

No sé, la banda sonora, el capítulo de Van Gogh; el trío de Madame Vastra, Jenny Flint y Strax; la grieta; la pandórica; la reaparición del décimo Doctor y los guiños al cuarto (incluida aparación del actor)… Vale, que sí, que Karen Gillan es otro motivo.

Fantaseaba con que le pasaba algo al Doctor, Amy ocupaba su lugar y-porque sí- venía a buscarme y nos íbamos por ahí. Sin despertadores ni horarios de oficina, sin tener que limpiar ni hacer la comida, sin gastar dinero y, a veces, ni tiempo.

La BBC ha sabido explotar un filón que parecía iba a reventar por sí mismo. Han sabido ser fieles al Doctor y a su universo, actualizando alguna cosilla, pero poco más. Los efectos digitales están reducidos a los escenarios y a algunos efectos justificados(rayos y cosas así).

El caso es que se lo han sabido montar bien y han hecho una buenas fiestas los cabrones.

Ahora está por ver si mantendrán el listón o estirarán el chicle hasta aburrirnos(indicaron que había un límite de regeneraciones y se acaba de rebasar).

Acerca de

Naci, creci y ahora estoy aqui.

Etiquetado con: