Cuando era pequeño

La Bola de Cristal – El Kiosco – El planeta imaginario – Barrio Sesamo

img058-chico_wCuando uno es pequeño todo es maravilloso y mágico, si no te toca una guerra o soportar penurias, a pesar de lo que el cine a veces nos trata de vender…

Todo es nuevo, todo necesita ser explicado y probado. Nuestros progenitores nos tienen que vigilar las veinticuatro horas para que no la liemos emborrachándonos de conocimientos y experiencias.

Pisar un charco, tirar cosas por el váter, ver un perro, mirar las estrellas… La más mínima cosa es todo un universo fantástico del que hacer un mundo.

…Dicen que de pequeño siempre me levantaba antes que nadie y estuviese donde estuviese, despertaba a todo el mundo gritando como loco que ya era de día. Ja. Yo, un vampiro confeso, como ya indiqué aquí, proclamando la luz…

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Supongo que todo cambió cuando madrugar empezó a significar ir al colegio. Pero bueno, salvo mi animadversión por la luz, sigo siendo en gran medida aquel niño chico flipado.

Mucha gente pero en especial los frikis(véase “Mamá juego a Rol), no hemos dejado de ser niños. Es decir, no nos convertimos en personas adultas, simplemente ganamos experiencia y evolucionamos. No nos convertimos ni transformamos en nada. Crecemos y hasta nos hacemos viejos pero seguimos siendo lo que fuimos.

En gran medida porque seguimos sometiéndonos a un bombardeo de ficciones que más allá del entretenimiento, tratan de explicar la condición humana y el mundo. Extraterrestres, mutantes, conspiraciones, pasados alternativos, futuros posibles, magia…

Y es que por mucho que se empeñen algunos de sus integrantes, sobre todo colectivos, la raza humana es una raza aun en su niñez. Tenemos más preguntas que respuestas aunque a todos nos guste fingir que ya tenemos suficiente con ocuparnos con nuestros problemas del día al día.

Necesitamos seguir siendo niños porque eso es lo que somos, con mayor o menor edad. Aún necesitamos dudar y saber más, movidos por la sana curiosidad. Tanto como individuos, como especie.

Pero es innegable que todos perdemos gran parte de nuestra magia y fantasía según pasan los años. Llega un momento en que apenas sabemos esbozar unas calles en una servilleta cuando antes las describíamos perfectamente utilizando juguetes y cosas. “El tanque es el bar y la caja, la plaza”.

Nuestra raza es una raza alienada porque necesita creerse más de lo que es; no es posible que un niño que se comporta como un adulto, esté en equilibrio con su entorno, su tiempo y su lugar.

Ahí estaba la clave de todo y supongo que Lolo Rico pensó lo mismo(pero mejor, antes y a lo grande) cuando desplegó La Bola de Cristal. Un programa infantil que realmente venía a ser un lavado de cerebro y reprogramación en el buen sentido. “Aprender a desaprender”, como decía la canción.

Aunque con un posicionamiento claro de izquierdas(“¡Viva el mal!, ¡viva el Capital!”), lo que se pretendía era que esos niños nos hiciéramos mayores sin transformarnos en adultos y la mejor forma fue tratarnos como adultos. Aún recuerdo aquella extraña sensación cuando la propia Lolo salía a hablar con un pato y le decía que pronto la sociedad sería palmípeda y él sería una parte importante de ella…

Pretendían que al crecer, siguiéramos haciéndonos preguntas, que siguiera apasionándonos la música, el cine, el arte y las historias, que no nos gustase llevar corbata… Que siguiésemos entendiendo a los niños porque no hubiésemos dejado de serlo. En fin…

Alaska, Pablo Carbonell y Pedro Reyes haciendo sketcks de historia y de historias. Playbacks y videoclips de los grupos del momento, series y dibujitos… La Bruja Avería, los Electroduendes y mantras sociales del tipo “Solo no puedo, con amigos, sí”…

Pero no todo iba a ser culturizarse y ser un activista desde la más tierna infancia, también hubo sitio para el amor… Mi primer amor, la bellísima Verónica Mengod, que presentaba el programa El Kiosko junto a Pepe Soplillo, un muppet creado por el propio Jim Henson y al que daba voz el mítico Pepe Carabias.

El Kiosko quizá no tenía el tirón gamberrete de La Bola de Cristal pero aquella presentadora “pequirroja” conseguía acaparar toda mi atención y yo solo quería poder verla y escucharla una y otra vez. En aquel entonces no lo sabía pero ahora sé que fue el primer flechazo de mi vida…

Llegué incluso a escribirle una carta(bueno, más bien un mensaje de texto de los de ahora y una especie de dibujo), una vez que dieron la dirección para un concurso o algo. Me hice hábilmente y en secreto con un sobre y un sello pero luego pensé que la leería primero el Pepe Soplillo y la tiraría a la basura sin decirle nada. Y así acabó nuestra historia.

En fin, mi primer amor me enseñaba cosas, era divertida y cantaba. Y no supe que la amaba hasta que fue demasiado tarde. La historia de mi vida.

Otra joya de la televisión de entonces fue el intrigante Planeta imaginario, un programa demasiado complejo para los niños pero que contribuía mucho más que La Bola de Cristal a alimentar la imaginación y que creciera más y más, ya que a veces no conseguíamos enterarnos de qué pasaba o nos perdíamos en alguna explicación.

Creo que cualquiera que vimos en su día el programa no podemos evitar sentirnos transportados cuando escuchamos la más que reconocible y fantástica sintonía. Debussy interpretado por Isao Tomita… Transportados de nuevo al mundo de los sueños, la imaginación y creatividad que venía a ser El Planeta imaginario.

En él vivía una chica llamada Flip, con su amigo invisible Muc y se dedicaban a recibir las visitas de los dispares habitantes del Planeta imaginario

Pero finalmente, sobre todas estás idas de pelota, se impuso el simpático pero convencional Barrio Sésamo con Espinete a la cabeza.

Sí, era divertido y se aprendían cosas pero eso de tratar de parecer normales, hacia perder la magia. Que si el panadero que tiene que trabajar, que si los niños que tienen que ir al colegio… Aunque hubiese un erizo rosa gigante que hablaba y también Don Pimpón(que no sabíamos qué era), ya no tenía tanta gracia.

Los sketchs, eran tema aparte. Tenían ese punto de locura y difuminaban la línea entre adultos y niños. Tanto los de con personas(guiris) como, por supuesto, las de los Muppets. ¿Qué hubiera sido de nosotros sin Coco, sin el Monstruo de las Galletas o sin Epi y Blas?. “Yo y mi llama, pues llama se llama, vamos a la clínica dental, oh,oh,oh…”…

Cuando yo era chico solo estaba la 1, la 2 y Canal Sur. Luego vinieron Antena3 y Tele 5, recuerdo lo raro que sonaban y esa época maravillosa a continuación del Pressing-catch(del que ya hablé aquí), Caballeros del Zodiaco, Humor Amarillo, Bola de Dragón… Que nos permitió a muchos seguir siendo niños.

Cómo pasa el Tiempo. Antes, todo esto, era campo…

Acerca de

Naci, creci y ahora estoy aqui.

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  • Jacobo Ríos

    Echando la vista atrás, sé que todo sería más decepcionante si lo viéramos de nuevo. Recuerdo muchas de esas cosas con cariño, pero la realidad es que, entonces aún peor que ahora, no se sabía tratar a los niños.
    Nos quisieron manipular las mentes, dar conocimientos demasiado complejos o quizás de forma demasiado compleja o tal vez simplemente poco divertidos.

    Bola de Dragón fue la que realmente me enseño a que necesitas a los amigos sin tener que poner la frase de eslogan en una canción, Beakman el que me hizo interesarme por la ciencia (como tu dijiste que también te pasó), y otros tantos que llegaron más en mi adolescencia y que hubiera agradecido haber tenido antes.
    Por suerte, yo tampoco caído en la trampa de hacerme adulto, y a pesar de los años he seguido disfrutando y enriqueciéndome con esas cosas nuevas cada día.

    • Bah! Los ochenta fueron el unico intento de hacer cosas medianamente estupendas, ahora no hay nada de eso. No hay tanta magia ni tantos misterios. A mi no me ha resultado decepcionante volver a ver y revisar todo aquello, al contrario, si no, no hubiera hecho esta entrada :p

      Bola de Dragon, Caballeros del Zodiaco y demas vinieron mucho despues y de alguna manera, como continuacion de la esencia de todo lo anterior. Nos habian abierto la mente y muchos no veiamos con malos ojos esos “dibujos chinos raros”. Ya no se trataba de niños pequeños, si no niños a secas.

      Be water, my friend.

  • Cecínica
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