Animales de compañia

Cujo – Atracción diabolica – Link – Willard

BlogOut.es_076wDesde muy pequeño siempre ha habido algún animalico en casa; loro, canario, peces, tortugas, hámsteres, perros y gatos… Lo típico, vaya. Nunca he entendido a la gente que dicen que no les gustan ni a los que los tienen por el mero hecho de lucirlos.

Yo no soy vegano, soy más bien carnívoro pero eso no quita que me guste disfrutar de la compañía de animales. Quizás más que de los propios humanos. ¿O es que un vegano no puede tener una maceta con flores en su casa?.

Me hacen gracia esos que enarbolan la bandera del veganismo como un movimiento antisistema más y van por ahí riñendo a la gente, diciéndoles que son cómplices del sistema y unos asesinos…

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Supongo que esos veganos radicales no se acuerdan de las primeras clases de historia en las que nos explicaban que primero éramos nómadas, cazadores, libres… Pero luego a unos genios se les ocurrió que era mejor asentarse y cultivar, organizarse política y económicamente… Y así empezó la sociedad, el sistema del que tanto se les llena la boca.

En el Reino animal, estamos en la cúspide. Eso es innegable… Que somos unos animales. Veganos o no.

Reconozco en mi fuero interno que comer animales no deja de ser una animalada y que la relación que hemos tenido con ellos en general -y con el planeta- ha sido siempre todo para nosotros y nada para ellos. Como una relación esclavista.

Sé que en el futuro acabaremos con todas estas luchas y divagaciones porque la comida será toda artificial. Perfecta. Con lo justo que nuestro organismo necesite y el sabor que queramos. Blando o crujiente, a elegir. Quizás dentro de cien años unas adolescentes pavonas lean esta entrada: “Que fuerte, tia, osea, este comía animales muertos y tan tranquilo…”. Pues si, chicas, asi de rudos éramos en el pasado y si miráis cien años más atrás, ni os imaginaís.

En fin, en lo que no debemos caer es en pensar que todos los animales son buenos. Ni inocentes. Los animales son animales. Como nosotros.

Los que hemos convivido con gatos, sabemos que son cabrones como ellos solos. Te puedes desvivir por ellos, darles comida siempre que la pidan, atenderlos siempre que te llamen, que luego ni te miran cuando les hablas. “Humano ridículo…”.

Ya en Cementerio Viviente(de la que hablé aquí) descubrí lo realmente diabólico que puede ser un gato pero aún así, siguen siendo mis preferidos.

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Quizás sea precisamente por ese aire místico-brujo-fantasmal que tienen los gatos por lo que me molen ya que, como comenté en otra entrada, lo que siempre quise tener de mascota fue un monstruito.

Los perros no es que me desagraden pero es que de tan buenos parecen tontos y, claro, así es difícil tratar de tener una relación de igual a igual.

Ahora están de moda las películas de cualquier animal-zombie o animales raros asesinos, lo cual me parece bien pero me ha hecho mirar con melancolía al pasado, cuando todos eran animales “normales” que simplemente se volvían locos.

La peli de Cujo es la primera que se me viene a la cabeza, no porque me impactara en demasía, si no por la relación que descubrí mucho más tarde con Cementerio de animales. Ambas basadas en novelas del gran cagalibros Stephen King.

Cujo va “simplemente” de un San Bernardo rabioso que se va cargando a la gente.

El tema es que todos sabemos que es algo más que rabioso pero acabas la historia sin saber qué…

Si recordáis, luego, en Cementerio viviente, el vecino abuelete menciona que tuvo un San Bernardo que se volvió rabioso y atacó a mucha gente…

Desde luego, creo que la mayor sensación de relación de igual a igual, de compañía, la tenemos con los simios. Concretamente, con los orangutanes compartimos el 97% de nuestros genes y con los chimpancés el 99% aunque creo que no hace falta que ningún científico nos diga que estamos emparentados con ellos. Se pongan como se pongan los religiosos.

Con las ratas de alcantarilla compartimos el 90%.

El caso es que de pequeño siempre pensé que sería genial tener un primate de mascota pero aparte de las pelis de El Planeta de los Simios hubo dos películas que rápidamente me quitaron la idea de la cabeza. Todo siguiendo la línea de que estos animalicos se hartan de ser unos mandaos.

La primera fue Link, una peli genial de Richard Franklin, con el mítico Terence Stamp y la no menos mítica(y una de mis primeras exs) Elisabeth Shue(¡qué bien se conserva en CSI, pardiez!).

La película va de un doctor que trata de potenciar la inteligencia de unos monos y contrata a una becaria para que le ayude. La cosa se les va de las manos y es que a uno de ellos, Link, le empieza a molar la becaria(¿cómo no?) y le entrará la vena asesina.

La otra película es la de Atracción diabólica. Fue una de las primeras películas que vi en el cine, la recuerdo perfectamente sentado en las duras sillas de metal al aire libre. Lo que no recuerdo si las sillas estaban pintadas de azul o verde.

En otra ocasión hablaré de cómo me las apañaba para que con unos doce años me dejaran entrar solo al cine a ver películas de terror

La cosa es que esta película me fulminó, como cabía esperar de una película del maestro George A. Romero.

Va de un tipo(Jason Beghe) que sufre un accidente y se queda postrado en una silla de ruedas. Al pobre le encasquetan un mono capuchino que se supone que está para ayudarlo y hacer todo lo que se le mande pero, al igual que en Link, el monito de los cojones empezará a envidiar la vida humana(como es normal, por otro lado) y empezará a matar a la peña.

Como decía antes, con las ratas tenemos mucho en común. Ratas no he tenido como mascotas pero si hámsteres(que mal suena el plural, coño). Aún ando un poco traumatizado cuando vi a mi mamá hámster comerse a todos los hamstercitos que acababa de parir…

“Es que cree que así los devuelve a su barriguita para protegerlos mejor…”.

Willard me ayudó a recuperar cierta empatía por los roedores. El prota es un pobre hombre al que todo le sale mal y todo el mundo machaca. La historia es que tiene cierta empatía con las ratas(su única compañía) y pronto descubrirá que su relación con ellas va más allá; podrá mandarlas como ejércitos para que se venguen de todo aquel que le ha hecho algún mal.

Una película que sorprendió, sí, ya sé que no es “antigua” como las otras de las que he hablado pero considero que conserva la misma esencia que estas. Además, en realidad es un remake de los setenta… La original es la que debería estar reseñando para resultar más coherente y resultar más cultureta pero es que aún no la he visto y esto es Esparta.

Me la pillé en Dvd.

En fin, en el fondo, todos los animales somos animales de compañía, aunque luego nos comamos los unos a los otros. Nos mordemos, ladramos, arañamos…

Acerca de

Naci, creci y ahora estoy aqui.

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